La travesía del videojuego

Seudónimo: El físico nuclear

“Por fin es verano”, pensó Sammy mientras empacaba su mochila. Solamente faltaban dos días para que iniciara su tan esperado viaje en compañía de sus tres mejores amigos: Alberto, Moisés y Zury. El plan era volar desde Francia, su país natal, rumbo a Roma, ltalia. Tenían ganas de conocer el país de la pizza.

Al llegar a Roma, fueron a una agencia de coches y rentaron una SUV roja para poder llegar al hotel, el cual se encontraba a las afueras de la ciudad en una zona muy bonita cerca de un bosque. Pidieron una habitación con dos camas tamaño queen. Una vez instalados, se pusieron ropa cómoda y salieron en busca de la aventura.

Tomaron el coche y fueron directo a su primera parada, el famoso Coliseo Romano. Después de haberse tomado fotos y conocer la historia de aquel lugar, decidieron continuar a pie su recorrido por la ciudad. Fueron a la Fuente de Trevi y tiraron una moneda con el deseo, según la tradición, de poder volver algún día a Roma.

Después de haber disfrutado una rica pasta, se dieron cuenta que estaban muy cansados, por lo cual decidieron regresar al hotel. Esa noche descansaron muy bien ya que el viaje los había agotado. Pero a la mañana siguiente se dieron cuenta que no tenían nada que hacer ya que no habían planeado nada.

Ya por la tarde, era mucho el aburrimiento que sentían entre esas cuatro paredes. De pronto, a Alberto, se le ocurrió la idea de ir a explorar el bosque. A Sammy y a Moisés les daba igual ir y Zury no tenía ganas. Sin embargo, decidieron salir los cuatro.

Primero fueron a la tienda de souvenirs del hotel y compraron 4 linternas ya que iba a oscurecer pronto. Luego, salieron al bosque a investigar. Vieron cosas aterradoras como animales, sonidos extraños y hasta les pareció escuchar los sonidos del videojuego de Mario Bros. Esto les asustó mucho por lo que regresaron corriendo al hotel.

Decidieron regresar a la mañana siguiente ya que no tenían nada que hacer y la música de Mario Bros seguía retumbando en sus oídos. Como era de día veían mejor los detalles del bosque: árboles muy altos con hojas muy verdes. Los ruidos extraños del bosque continuaban y lentamente se comenzaron a oír los sonidos del videojuego.

 Mientras los cuatro amigos se iban adentrando en el bosque, a Sammy le pareció haber visto a Mario Bros y a Luigi pero decidió no decir nada a sus amigos, por temor de parecer un loco. De repente, Sammy volteó hacia atrás y ya no vio a sus amigos. Por lo cual, decidió ir hacia la dirección donde él creía haber visto a los personajes del videojuego. Avanzó y al llegar al lugar, vio a los dos personajes e intentó hablar con ellos.

­—¡Mario!, ¡Luigi!, por favor déjenme entrar al juego. Soy Sammy y soy un fanático de los videojuegos. ¡Quiero saber qué se siente estar dentro de un juego!

—Hola, Sammy— dijo Luigi saludándolo con la mano.

—Sammy, ¿estás seguro que quieres entrar con nosotros? Si entras al juego, deberás pasar primero unos niveles de prueba para luego jugar los niveles verdaderos, los cuales son difíciles— preguntó Mario muy serio.

—Acepto con tal de vivir la travesía— respondió Sammy confiando en sus habilidades adquiridas desde niño cuando jugaba en su nintendo todos los días al volver del colegio.

Sammy pasó los niveles con facilidad por lo que siguió con los niveles reales del videojuego. Al ir avanzando, los niveles se iban haciendo más difíciles. Mario y su hermano le advirtieron que el siguiente nivel al que se enfrentaría era muy difícil y que casi nadie lo había logrado pasar. Sin embargo, Sammy estaba decidido a entrar. Pero, justo cuando se iba a abrir la puerta del nivel, algo extraño comenzó a suceder con los gráficos de los videojuegos.

—¿Qué está pasando Mario?— preguntó Sammy con miedo.

—Esto es muy común en nuestro mundo—dijo Luigi.

—Los gráficos comienzan a desaparecer, Sammy. Sucede cuando la persona que está en el mundo real jugando la partida, apaga la consola—explicó Mario.

—¡No! No me puedo quedar acá atorado, tengo que salir. Estoy de viaje con mis amigos y tengo que regresar a mi casa.

—Lo siento Sammy, no hay vuelta atrás. Una vez iniciado el proceso, no se puede parar— dijo Mario, mientras le tocaba el hombro a Sammy para consolarlo.

—Pero no te preocupes, podrás regresar cuando vuelvan a prender la consola— dijo Luigi mientras le tocaba el otro hombro.

Sammy intentó con todas sus fuerzas salir, pero ya era muy tarde. Todo comenzaba a desvanecerse frente a sus ojos y dejó de sentir su cuerpo. Era como si estuviera dormido.

Los días comenzaron a pasar, convirtiéndose en semanas. De pronto, Sammy despertó muy confundido. Sentía que sólo había estado dormido unos minutos. No sabía cuánto tiempo había pasado realmente. A pesar de que le faltaba un nivel, Sammy decidió salir del juego rápidamente. No tuvo ni tiempo de despedirse de Mario y Luigi.

Al salir del juego, agarró su teléfono y vio que habían pasado dos semanas desde que había entrado al juego. Lo primero que hizo fue escribir a sus amigos en el chat, esperando que siguieran en Italia y no se hubieran regresado a Francia.

—¡Sammy!, ¿dónde estás?— escribió Alberto

—Estábamos muy preocupados, estuviste perdido por dos semanas. Por eso decidimos alargar el viaje hasta que te encontráramos— respondió Moisés.

—¡Qué bueno que estás de vuelta! Ahora ya podemos volver juntos a casa— siguió Zury.

—Ahora, dinos dónde estabas y por qué te fuiste tanto tiempo. ¿Por qué no nos contactaste?— preguntó consternado Alberto.

—Les cuento todo en el avión— les contestó Sammy.

En el vuelo de regreso, Sammy les platicó su travesía por el videojuego. Todos quedaron sorprendidos.  Al llegar a casa, Sammy le contó todo a su familia y todos quedaron muy contentos de que hubiera sobrevivido. A partir de ese día, Sammy deja siempre prendida la consola para que otros viajeros como él, puedan salir del videojuego. 

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