Madrugadas

Seudónimo: Mantequilla

Me sorprendes en medio de cada noche,

sin repetirte en matices

ni texturas.

Te inmiscuyes entre mis memorias

y mis sueños,

sin mentirme ni respirar fuerte;

sin sudar ni pesar de carne;

sin temblar ni tartamudear;

sin desvanecer…

sólo tu yo sin objeciones,

sólo un tú que se mete en mi yo

y me desglosa,

como un rostro desglosa al viento fresco,

como la sed desglosa al agua.

Me descifras,

me meces en sus brazos tibios,

sin abarcarme toda,

sin asfixia.

Me sorprendes en medio de cada noche,

entrometiéndote en mis latidos,

sin repetirte en ninguna de tus formas.

Te descubro disfrazándote de ti,

te descubro siendo palpable,

tangible,

te descubro siendo un olor,

un sabor, un sudor, una textura…

Te descubro y te abrazo…

Abraso tu pecho y tu rostro,

hasta incinerar mis pensamientos

con mi amor, tu pleonasmo.

Tú, pleonasmo de mi pasión inquietante,

abrazo tu carne tibia

y tus latidos en medio de la noche

para cerciorarme de que otra vez

te has colado en mis sueños.

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