Tótem y tabú

Pseudónimo: Constructor de posibilidades

Estás sentado en un restaurante, el mesero llega y te entrega la sopa que hace apenas 7 minutos acabas de ordenar, metes la cuchara en ella para después llevarla a la boca, empiezas a sentir todos esos sabores, tratas de descifrar cada uno de sus ingredientes, hasta que notas que estas chupando un pelo. Inmediatamente metes la mano a la boca, intentas sacarlo rápidamente, tomas la zanahoria y el pollo sin querer, agarras la servilleta que esta frente a ti, escupes el bocado completo, sigues sintiendo el pelo de quién sabe quién, no te queda más que hacer pincita con dos dedos, sigues buscando en toda tu cavidad bucal, lo tocas, lo jalas, lo logras.

Respiras, estas bastante exaltado. Te dices “cálmate”, recuerdas a tu maestra Jenny de quinto y sexto de primaria quien te enseño que hay que respirar cuando uno se pone nervioso. Todo empieza a cobrar calma, de pronto el enojo te envuelve, gritas "joven" tres ocasiones, una más fuerte que la otra, nadie te pela, el restaurante está verdaderamente lleno. Valen madres todas las clases de educación emocional que tomaste a lo largo de la escuela, te levantas, buscas por todo ese lugar a alguien que sea responsable del pelo en tu sopa.

-Dígame ¿en qué lo puedo ayudar?

Empiezan a salir palabras por tu boca, todo este sentir no te permite articular bien lo que dices, suenas como si fueras un cassette rayado, por fin dices la palabra pelo.

-No se preocupe, se la cambio.

No quedas conforme con lo que el señor está diciendo. Buscas al culpable de ese pelo, se empiezan a sumar más trabajadores a la discusión, sube de tono, peleas y nada se arregla.

-Señor, sino se calma tendré que llamar a la policía.

Caminas hacia tu mesa, ves a tus amigos riendo, comiendo, contando anécdotas, parece que se encuentran en una verdadera fiesta.

Al sentarte, la persona que se encuentra a tu lado te mira y te pregunta:

-Freud, ¿todo bien?

Sentado como un idiota, te preguntas ¿en qué momento un banquete se convirtió en una tragedia? Acaba la fiesta, todos se levantan, caminas hacia el coche. Unos meseros a lo lejos comentan entre sí “ese tipo, no tiene pelos en la lengua”, ríen como niños traviesos.

Tu amigo Levi-Strauss está frente al volante, se dirige hacia tu casa para dejarte, le cuentas la historia de la sopa, te responde.

-Todo tiene una estructura, hasta la sopa la tiene y pareciera que ese pelo ha tomado el control del asunto.

Sueltas la carcajada, llegas a casa y te percatas que tu hija está leyendo Hamlet. Piensas por un lado que tienes una hija muy inteligente, por otro, solamente piensas en todo lo que produce el padre de Hamlet. Estás frente al escritorio, tomas una hoja blanca, una fina pluma, tienes todos los elementos, escribes Tótem y tabú.

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