Verano del 2034

Psudónimo: Onada

CAPÍTULO 1.

Al año de iniciada la pandemia, dos fenómenos nuevos aparecieron:

Primer fenómeno: las “variantes”, designadas inicialmente como las variantes del país en donde se detectaron y después con letras del alfabeto griego para más claridad.

Frente a la diversidad creciente de las variantes, se decidió distinguir entre mutaciones y variantes. De la mutación L452R proviene la variante Delta, que empezó a volverse predominante en varios países occidentales en el verano del 21.

Era de esperarse no solamente una multiplicación de mutaciones con sus múltiples variantes, sino que éstas se volvieran más contagiosas y letales. El famoso factor R (número promedio de personas infectadas por un individuo enfermo) se multiplicó por seis con la variante Delta. Y más alto R, más alto el porcentaje de individuos inmunizados necesario para detener el avance epidémico.

El segundo fenómeno fue  llamado Covid largo (“long Covid”). Aparentemente, 10 a 15% de los infectados seguían tres meses o más después de estar curados con síntomas más o menos leves, variados, periódicos y que no estaban ligados a la gravedad de la infección inicial. Hubo varias explicaciones del fenómeno. Sin embargo a inicios del 2022, la hipótesis prevaleciente era que sí permanecían rastros del virus, pero no en su forma original (eliminada por el cuerpo) sino en una de sus variantes. O sea que el virus tenía la capacidad de mutar antes de ser totalmente eliminado. Eso explicaba la variedad de síntomas, y su evolución a través del tiempo.

Entonces, en el cuerpo del paciente de long Covid estaba pasando lo mismo que en la población en general: más y más variantes, cada vez más peligrosas.

La solución al Covid que presentaban la mayoría de los gobiernos era la vacunación masiva. Inicialmente se hablaba del 65%, después con el aumento de la contagiosidad, se trató de llegar al 80% o más. Para lograrlo, se presionó de diferentes maneras a la población afectada: pase sanitario obligatorio para la mayoría de las actividades, vacunación obligatoria para ciertas profesiones… creando obviamente cierta resistencia en la gente.

Otros países, como Australia, Nueva Zelandia, Taiwán (todos islas) y claro China, siguieron una vía diferente: aislarse, eliminar al 100% la enfermedad y posteriormente vigilar estrechamente la población con el fin de detectar el más mínimo brote y detenerlo inmediatamente. Con solo 400 casos, el gobierno chino aisló una región de nueve millones de habitantes, les hizo a todos la prueba, y esperó hasta que no hubiera un solo caso para reabrir.

El mundo, al inicio del 2022 estaba dividido en tres: los países libres de Covid; los países que lo tenían más o menos controlado (ocho a dieciseis casos por mil habitantes por mes) gracias a una vacunación masiva y medidas sanitarias;  y los países en donde el Covid aún no era importante (África) o estaba en plena expansión (India, Brasil). Estos últimos países fueron el terreno fértil para el desarrollo de las variantes. China trató de evitarlo donando miles de millones de vacunas. Los países occidentales, preocupados primero por su propio bienestar, no lo hicieron. Cuando por fin les empezaron a llegar un número suficiente de dosis, éstas ya no eran eficaces con las nuevas variantes. Iba a ser necesario adaptarlas, pero en el tiempo en que se desarrollaba una nueva vacuna, aparecían cien nuevas variantes de las cuales cinco eran más peligrosas que las anteriores.

A principio del 2023, el número de contaminados en el mundo superaba los mil millones, los muertos se contaban en decenas de millones diarios. Los países más afectados fueron los del tercer mundo no africano: India y América latina. En Brasil, por ejemplo, en algunas ciudades, hasta 30% de la población murió en ese año. Por primera vez desde que se tienen estadísticas, la población mundial disminuyó. Pero eso era solo el principio…

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