Cuando el tiempo se pausó

Seudónimo: Sasha

Es curioso con lo que se queda uno, las cosas que recuerdas cuando se acaba todo. Yo aún veo los relojes con frialdad después de lo que pasó.

Un día frío, bajo el cielo estrellado, la luna llena y el tiempo  congelado. Me llamo Lara, tengo 17 años, soy delgada y tengo el pelo morado.

Sí, era cierto, el tiempo totalmente congelado, las manecillas del reloj no se movían, el tiempo no avanzaba y estaba en la oscuridad a solas. Una luz solitaria vino a mí, ¿serán ángeles?, pensé. Pero eso era absurdo, venía del reloj y, cuando intenté acercarme, me consumió por completo. Desperté en un lugar desconocido tirada en el suelo, fue cuando algo empezó a arrastrarme. Cerré los ojos creyendo que era un sueño y que al abrirlos me iría de ahí, en mi mente sólo pensaba en cómo podía mejorar esto. Me di cuenta de que no era un sueño y cuando me giré vi que era un travelclock, una especie de objeto del que había leído. No sabía que eran reales, son animales raros que van de reloj en reloj recopilando a los más valientes para misiones de muerte, o al menos es lo que leí. Me paré rápido y empecé a correr dejando todo atrás. Luego me encontré con un extraño bosque: era todo gris, negro  y muerto. Iba caminando cuando escuché algo crujir, sentía su presencia, me absorbía completa, no sabía qué era eso, pero sabía que era poderoso y majestuoso. Debía huir antes de que me atrapara.

Llegué después de correr por muchos minutos a un lugar colorido y con muchas personas, al parecer eran los elegidos al igual que yo. Empecé a ver que todos socializan de manera extraña. Me acerqué a ver por qué y cuando toqué el hombro de alguien para saber lo que pasaba, me di cuenta de que eran los secuaces de los travelclock. Huí de ahí lo más rápido posible, pero cada lugar cada vez era peor, una pesadilla en realidad.

Después de un tiempo llegué a una villa muy pequeña donde pequeños hombrecitos rojos me miraban con miedo. Los saludé amablemente y ellos me dieron la bienvenida a su pequeñísimo hogar, pasé y tenían muchas armas. Un pequeño con el nombre Tim en sus pequeñísimas gafas de sol, me contó que los travelclok cada hora iban en busca de ellos para matarlos, así que debían protegerse, ya que eran muy pequeños. Cuando salí de la casa y me fui a su patio, un remolque explotó, empezaron a gritar desesperadamente, se metieron a la casa y cerraron, así que me quedé afuera para pelear... o eso creía. Fue cuando un travelclock empezó a consumirme y me llevó a un extraño lugar lleno de dulces. Había miles de humanos normales, comunes y locos, al igual que los otros humanos.

En ese extraño lugar había 4 paredes: una gris con puntos, una rosada con rayas, una negra con azul y cuadrados, y una morada con números. También había una nota tirada:

“Una de las paredes te liberará y si eliges mal, trampas te mataran.”

Da miedo, ¿cierto? En fin, la de números era la correcta, así que creé patrones con los números y eso me liberó. Al final un reloj empezó a hacer de las suyas, sacó unas criaturas y más cosas peligrosas. No tenía a dónde huir, así que decidí pelear, muy cansada estaba hasta que me desmayé. Desperté en el hospital, al parecer todo fue un sueño o así me lo dijo mi mamá, no sé por qué sospecho que ella tuvo algo que ver porque hoy, antes de que esto pasara, la vi metiendo algo a un reloj ¿y si fue ella? Necesito averiguarlo.

3 días después:

Mamá volvió a casa, yo estaba durmiendo o al menos eso es lo que ella creyó. La vi sacar un extraño reloj de su bolso, lo puso en mi habitación. Escuché un grito desde la cocina, era mi mamá siendo consumida por un reloj, me acerqué para ver y me consumió al igual. Llegando al otro lado del reloj en ese extraño mundo, vi que mi madre era la que llevaba la corona de reina y un vestido extravagante, me di cuenta de que era ella la que había ocasionado todo.

Me enojé tanto que me fui corriendo. Sus secuaces me llevaron a un calabozo extraño, tenía telarañas, huesos, personas, bichos y cosas asquerosas por el estilo. Me acerqué a una joven que noté igual que yo, se parecía demasiado a mí y le pregunté que cómo llegó ahí. Su vida era idéntica a la mía: misma madre, mismos eventos, todo se repetía como si el tiempo se congelara y se moviera al pasado. Ella era de otros tiempos: los hombres con pelucas y los vestidos voluminosos, existían caballos con carruajes, modales a toda costa y mucha elegancia. Intentamos conectar nuestros gustos, mañas, y llegó un punto donde las dos congeniamos con que era yo en el pasado, algo así como la reencarnación. Supusimos que en todo este embrollo solamente había un responsable: el travelclock.

El travelclock no sé en qué momento se sujetó de mi pelo color violeta y pasó algo así como una magia a través de él, salían chispas. El cabello de pronto empezó a tomar una forma con rulos con un chongo alto. Sin darme cuenta, tenía puesto un vestuario de su misma época, lo único que alcanzaba a percibir era el sonido del reloj y las campanas de la medianoche…

Era un momento de total incertidumbre, pues nunca había escuchado ni visto tal lugar, era mágico haber podido llegar a otra época aún siendo yo.

En el momento en que le expresaba mis nervios por haber estado donde estábamos, de pronto volteé y como por arte de magia ella desapareció. En ese preciso momento comprendí que tenía muchas cosas por arreglar en mi vida y que se me estaba dando una segunda oportunidad para hacerlo. De inmediato volví a subirme al travelclock, gritando pedía por favor que me perdonaran las veces que había fallado, aún sabiendo que era mi mamá la responsable de todo esto.

Fue un largo viaje para poder llegar al presente. Inmediatamente cuando logré bajar del travelclock, tomé tan fuerte a mi madre de los brazos, rogándole y suplicándole que me sostuviera y que no permitiría que nada malo me ocurriera.

Pero para eso era necesario hacer un pacto con su reino.

Al enterarme de este pacto, noté que mi mamá era una más de sus víctimas, la obligaban a decir y hacer cosas en contra de su voluntad y así fue como ella me entregó a ellos. Inmediatamente ofrecí la libertad de mi mamá a cambio de que yo volviera al pasado .

Mi mamá intentó detener ese evento, pero para mí era más importante mantenerla en el presente para que pudiera cuidarla desde el pasado.

Cedimos las dos, pero yo tenía un plan perfecto para poder llevarla conmigo. Cuando había ido al pasado, al momento en que mi pelo había hecho chispa y mi vestuario había cambiado, noté una persona totalmente igual a ella, la sustituí y de ese modo nadie sospecharía acerca del pacto no pagado.

Mi mamá tenía una incertidumbre muy grande porque nunca le había platicado sobre el plan, simplemente aterrizó en el pasado, la tomé del brazo haciéndole señas para que pudiera guardar silencio.

A partir de ese momento, nunca volvimos a sufrir un abandono ni un distanciamiento, pero era algo que debíamos  mantener en secreto. Le pedí a mamá que debía perdonar a los travelclock para que pudiéramos acabar con este hechizo dominante, y se nos ocurrió una brillante idea. A unos kilómetros de nosotras habíamos escuchado que habían unas plantas mágicas, eran hierbas del jardín de Hellen, plantas que emitían mensajes, con una comunicación que no cualquiera podría interpretar. Mamá y yo teníamos ese don sin antes haberlo descubierto, pues teníamos compatibilidad con lo sobrenatural. Era una comunicación sabia y precisa. En ese momento pusimos toda nuestra fe en las hierbas del jardín de Hellen para poder volver a nuestro timing. De pronto estábamos rodeadas de lluvia que parecía una luz brillante perlada, mágica, nos sumergimos en una especie de materia gelatinosa, nos elevó tan alto que no  pudimos volver a nuestro hogar.

Nos dimos cuenta de que aparecimos en un lugar donde ocurren milagros.

Estábamos en un lugar lleno de pilares y paredes, nos encontrábamos sumergidas dentro de unas páginas donde había frases claves. Había palabras encantadas. Con estas palabras logramos hacer un conjuro lleno de amor para que de ese modo pudiéramos volver con más poder para hacer cambiar a las personas, evitando que vivieran en el pasado y que disfrutaran más su presente

Emprender una relación desconocida es una inspiración.

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