El mejor viaje del mundo

Seudónimo:  Amiga

Había una vez un niño llamado Luis. Vivía en México y le encantaba su país porque tenía a su familia y a sus amigos. Asistía a la escuela, le gustaba ir al parque de  los juegos mecánicos, a patinar en hielo y a tomar un helado. También le gustaba mucho la comida típica de México, como los chilaquiles, los tacos, el mole, los frijoles…   siempre decía que la gente era muy buena con él. Era muy feliz, ya que tenía todo lo que quería.

Vivía en su casa con su familia a la que quería mucho. Todos los días iba a la escuela y la pasaba muy bien, tenía muchos amigos y le gustaba mucho aprender.  Pasó el tiempo, Luis  creció y cuando acabó la escuela, decidió irse a Estados Unidos a estudiar a la universidad.

El día anterior a su partida, Luis se durmió temprano porque su avión iba a salir en la mañana. Ya en el aeropuerto, se dio cuenta de que no encontraba su boleto, por más de que lo buscaba por todas partes; le daba pena preguntarle a las personas si lo habían visto, hasta que se dio el valor y le preguntó a la señorita del mostrador. En ese momento se escuchó por las bocinas: -La persona que haya perdido un boleto, pasar a la oficina a identificarse-.

Luis se dirigió a la oficina, se presentó con su credencial y dijo: - el boleto es mío. Cuando el señor de la oficina se lo dio, una señorita que trabajaba para la aerolínea le dijo: -en un minuto se va el avión-, por lo que no le daba tiempo de llegar. Entonces,  el señor se ofreció a llevarlo, Luis  aceptó que lo acompañara. Luis, que era penoso, le preguntó su nombre: -¿Cómo te llamas?-. Le contestó: -Beto. Caminaron rápido hacia  el avión y lograron llegar antes del despegue. Luis estaba tan cansado, que en cuanto se acomodó en su lugar, se quedó profundamente  dormido.

Después de unas horas, cuando el avión llegó a Estados Unidos, Luis seguía dormido y no se dio cuenta; se quedó arriba y el avión voló nuevamente; ahora se dirigía a París.

Luis continuaba dormido, estaba muy muy dormido, así que no se percató de que el avión seguía volando. Cuando el avión aterrizó, Luis se despertó y hasta entonces se dio cuenta de que estaba en otro país.  Beto, que bajó también en París, vio que Luis estaba muy angustiado y triste y le preguntó qué pasaba. Luis le dijo que él iba a Estados Unidos y no a París y que no sabía qué hacer porque no hablaba el idioma y no conocía ese país, Beto le dijo que no se preocupara porque París era mejor de lo que se imaginaba, porque había muchas cosas que hacer y los lugares eran muy bonitos; le dijo que no lo iba a dejar solo.

Ya que Luis se tranquilizó, Beto le comentó -podemos visitar la torre Eiffel y hacer muchas cosas. Si quieres yo te busco un lugar donde estudiar y también te busco un trabajo-. Luis, ya tranquilo, aceptó la idea y decidió quedarse. Fueron los dos a pasear, la comida era muy rica, aunque él no estaba acostumbrado a comer esos platillos. Se puso triste porque extrañaba a su familia y la comida de México, pero cuando la probó, le gustó mucho porque era algo diferente. Al acabar de comer, los dos se fueron a tomar un helado. Había de muchos sabores extraños, pero aún así, Luis los probó y dijo: -¡qué helado tan rico!

Se hizo de noche y Luis no sabía dónde dormir, por lo que Beto le ofreció quedarse con él.

Al día siguiente, Luis empezó a estudiar en la universidad y a trabajar, conoció mucha gente y empezó a tener muchos amigos, aprendió a hablar francés y conoció muchos lugares nuevos. Con el tiempo, empezó a tener dinero y rentó una casa donde vivir. Le dio las gracias a Beto que lo ayudó mucho.

Estaba muy feliz en París porque era muy bonito y la comida también era muy rica.

Decidió que quería quedarse a vivir ahí, ya que había aprendido muchas cosas nuevas y se había adaptado al lugar. Se dio cuenta que no era tan malo cambiar de país.

De repente se escuchó una voz que le decía: -¡Luis despierta!

Al despertar vio que estaba en su casa con su familia y se dio cuenta de que todo fue un sueño.  Se empezó a reír y sus papás le preguntaron: - ¿por qué te ríes? y él dijo: -¡es una larga historia! , pero estoy feliz de estar con ustedes y aquí en México.

Fin

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