El misterioso doble cara

Pseudónimo.- Yeerro

Un día como cualquiera, en la ciudad de Nueva York, en el año 1955, en el departamento de investigación de la FBI, a las 12:00 p.m., Ethan Wilson y James Smith salían de la oficina, cruzando el marco marrón de la puerta con sus sacos negro oscuro. Agitando la cabeza, le afirmaron al comandante Albert Wolson, que era un nuevo comandante de la FBI, que iban a cumplir su misión. Tenían que atrapar a Ronald Brown. Este era un estadounidense del ejército que fue despedido por haber desobedecido las órdenes de su general. Al final de la Segunda Guerra Mundial fue contratado por los japoneses para robar un submarino lleno de los americanos y robar la base de datos de los Estados Unidos.

Se subieron al coche de James, quien encendió el motor y partieron con destino a  la oficina de control de personas en el país. Al llegar preguntó por Ronald y le respondieron que había entrado al país hacía diez días y se estaba hospedando en el Refinery Hotel New York, Manhattan, pagando 84,534 dólares semanales.

  • Eso es una gran suma de dinero.  - aclaró Ethan.
  •  Eso no importa  - dijo James. - Vayamos al Refinery Hotel New York, Manhattan.

Subieron al automóvil y se fueron directo a Manhattan. Al llegar al Refinery Hotel, New York, preguntaron por Ronald. Les respondieron que el señor Ronald Brown se hospedaba en la habitación 395.

Justamente cuando iban subiendo en el elevador, Ronald iba bajando por el otro elevador. Ronald entregó las llaves a la señorita en recepción y se fue.

Al llegar arriba, buscaron la habitación y al llegar tocaron a la puerta y nadie respondió. Ethan miró por el ojillo de la puerta y vio la habitación vacía, bajaron y  preguntaron a la señorita si Ronald había salido. La recepcionista contestó que hace unos minutos se marchó con destino al Empire State.

Se dirigieron al edificio y al llegar vieron salir al comandante Albert, abandonando  una de las oficinas. Le vieron con el rostro desencajado y un poco sospechoso, pero lo dejaron pasar.

Al entrar a la oficina, se dieron cuenta de que esta era la comandancia de submarinos del ejército americano. Se preguntaron por qué el comandante Albert había entrado a esa oficina y para qué.

Cada vez tenían más sospechas sobre él. Al checar el armario de llaves de los submarinos, hacía falta el juego de llaves del submarino con matrícula FG500. Este era el submarino más grande y armado. Entonces pensaron que el comandante Albert las había hurtado, pero la pregunta era por qué se las robaba. Para contestar su pregunta, fueron a hablar con él. Al llegar a la torre de la FBI se estacionaron, pero no estaba el auto del comandante Albert. Subieron a su oficina, tocaron a la puerta y nadie contestó. Se asomaron por la ventanilla, pero la oficina estaba desierta. Ingresaron por la puerta trasera y revisaron en la computadora los datos de escape de Ronald. Nada aparecía, no reconocía ni el nombre. Entonces, parecía evidente que alguien había ingresado a la oficina y había borrado la información, pero habría que averiguar quién había sido y cómo había entrado. La puerta se cerraba con llave y solo el comandante Albert  tenía acceso a ella y nadie conocía de la existencia de la puerta trasera. Eso significaba que Albert Wolson trabajaba para Ronald. 

Entonces hicieron un cambio de planes, la misión cambiaba. Debían detener a Albert. Buscarían su coche con el sistema de rastreo. El sistema les indicaba que el coche estaba en el agua. Significaba que ya se había ido al submarino.

Se pusieron a trabajar para hackear el sistema, tomar el control y así regresarlo a los Estados Unidos. Así lo hicieron y lo trajeron de regreso.

Al llegar a puerto, Ethan y James entraron junto con la policía a la nave y descubrieron que Albert Wolson y Ronald Braun eran la misma persona.

Ethan Wilson y James Smith fueron recompensados con un ascenso a comandantes del FBI.

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