El poder de la pintura

Seudónimo: Artista

En un rincón de una ciudad de Francia, vivía una niña llamada Raquel, a quien le encantaban los colores y la pintura, pero tenía un problema; su mamá detestaba la pintura. Su nombre era Liora. Ella siempre regañaba a Raquel; le decía que no podía pintar. A su papá le encantaba pintar,  pero desgraciadamente había fallecido poco tiempo atrás y para Raquel, pintar era una forma muy importante de expresar sus sentimientos. Un día, Raquel quería dibujar la noche estrellada con pintura, pero  la primera reacción de su mamá fue: -¡no puedes dibujar, no es un juego!- gritó su mamá.

Raquel salió corriendo de la casa y se fue llorando a la casa de su abuelo. Él era muy bueno, se llamaba Andrez. Raquel le tenía mucha confianza y le explicó lo que pasó con su mamá; el abuelo le dijo ¨espérame aquí¨ y se dió la media vuelta. Se fue a su cuarto y cerró la puerta. Al poco rato regresó con una caja cubierta de oro, con un candado enorme, y le dijo a su nieta que pusiera en el candado una contraseña utilizando sus sentimientos; Raquel lo hizo e inmediatamente se abrió la caja y salió una luz muy fuerte. Se dió cuenta que estaba llena de colores, pinturas, pinceles, lápices, gomas, plumas y todo lo que cualquier pintora pudiera soñar. El abuelo, al ver tan emocionada a Raquel, la llevó a un lugar secreto. Juntos caminaron hacia su cuarto. Entraron al vestidor, donde había una puerta muy pequeña que los llevaba a un pasillo largo y este los hizo llegar a otra puerta;  pero ésta no podía abrirse tan fácil, ya que necesitaban conocer bien todas las contraseñas; hasta que lograron llenarlas todas, pudieron entrar… Raquel estaba completamente sorprendida, nunca imaginó que dentro de la casa del abuelo pudiera existir un lugar tan increíble y mágico como éste. Todas las paredes estaban pintadas de colores, había muchos cuadros enormes,  mesas, caballetes y bocinas. Al estar ahí juntos, su abuelo le dijo ¨Este lugar es para ti, acá podrás ser libre y explotar tu gran potencial. Raquel sacó sus pinturas  y empezó a pintar.

Después de 2 horas terminó su impresionante dibujo,  el cual era el de la noche estrellada. Mientras guardaban las cosas, se dieron cuenta que las cosas se estaban moviendo, Raquel estaba muy asustada y comenzó a gritar y a decir que el cuarto era extraño y que tenía una magia rara. El abuelito trató de calmarla y le explicó que todo estaba bien y bajo control, entonces la sonrisa volvió a la cara  de Raquel. El cuadro de la noche estrellada empezó a dar vueltas y a jalar a Raquel junto con su abuelo y podían sentir que estaban dentro de la noche estrellada. De pronto, los dos ya estaban en el cuadro. Así descubrieron que los cuadros se podían hacer realidad.  En otra pintura, ellos eran las personas que se veían por una de las ventanas de las casas y estaban lavando los trastes. Después de 10 minutos  el dibujo empezó a rodar otra vez hasta que se salieron de la pintura.

Estaban muy mareados y de pronto comenzaron a oír gritos de su mamá, quien estaba acompañada de policías, gritaba y preguntaba dónde estaba su hija. Raquel empezó a gritar  “aquí estoy, aquí estoy''. La mamá se quedó callada para escuchar de dónde venía la voz; fueron caminando hacia la puerta que daba al pasillo, pero la mamá no lograba encontrarla. Hasta que por medio de gritos Raquel se comunicó con ella y finalmente la puerta se abrió. Liora y su hija se abrazaron fuertemente  y con lágrimas en los ojos la mamá le pidió perdón desde el fondo de su corazón, por no haberla respetado y apoyado en algo que tanto le gustaba a ella. Le dijo que ahora ella comprendía que le era muy importante pintar y era su manera de expresar sus sentimientos y emociones. En ese momento la mamá volteó a mirar al abuelo y mientras lo veía fijamente a los ojos, le agradeció con todo el corazón por haber ayudado a su hija y sobre todo, por abrirle los ojos a ella y así poder  apoyarla, a pesar de que le costaba mucho trabajo, porque le recordaba a su esposo, a quien extrañaba tanto. Pero ahora entendió que para Raquel quizá también era una forma de sentir presente a su papá.

Así que, a partir de ese momento, el cuarto mágico se convirtió en un espacio familiar donde todos acompañaban a Raquel a explotar su gran potencial, y la magia del cuarto se convirtió en una diversión para todos.

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