El super poder lo tienes tú

Seudónimo: CR77

Había una vez que dos hermanos que vivieron una increíble historia de amistad. Todo comenzó cuando los padres, Andrés y Susana, quienes se conocieron en una cita a ciegas, decidieron formar una familia.

Andrés, un brillante ingeniero, tenía 27 años y en su casa creían que nunca se iba a casar. Susana tenía 21 años y estaba por terminar la escuela, era una escritora. Cuando recibió una interesante llamada... estaba Andrés al teléfono recién llegado a su ciudad natal Puebla. Los abuelos de los dos tenían una villa en una ciudad cercana y compartían amigos en común, sin embargo, Susy y Andy como les decían de cariño jamás habían cruzado palabra.

Andy la invitó a pasear por el centro. Un jueves de agosto apareció una nueva pareja en la ciudad. Dos semanas después se encontraban completamente felices, y él se dio cuenta que quería estar por siempre con ella.

Fue así cómo pasó un año de preparativos y ellos se casaron. Eran una pareja admirable. Ella era hermosa, fuerte y sincera, pero la felicidad aumentó el día que supieron que nacería Mario.

Nueve meses después llegó al mundo su bebe. Era lo que siempre soñaron, era idéntico al de su mamá. Mario era un bebe de libro: dormía bien, caminaba, reía y sorprendía a todos sus familiares con sus trucos.

Sin embargo, Susy quedó embarazada al año siguiente y Mario se encontraba muy celoso de su próximo hermanito. Lo que no sabía es que José sería su mejor amigo por siempre.

Un domingo por la tarde llegó al mundo José un bebe rubio como el sol. Nació 3 semanas antes de lo esperado. José requería muchos cuidados ya que era muy pequeño y no se alimentaba bien. El bebé lloraba mucho, cosa que irritaba mucho a Mario. Toda la atención de sus padres estaba concentrada en el pequeño José, y Mario se sentía triste, pero sus papás buscaban algún momento para hacerlo sentir feliz y no olvidado.

Mario iba al Colegio del Bosque y era un gran alumno, ya tenía 5 años cuando su pequeño hermanito que le generaba molestias comenzó a tener problemas, y conforme crecía no lograba establecer buenas relaciones con los niños.

José lloraba todo el tiempo, los niños no lo toleraban y allí estaba Mario, para ser su mejor amigo y su mano derecha en todo. Lo protegía y lo apoyaba para que nunca se sintiera solo.

Un día la directora del Colegio del Bosque llamó a los papás de los niños y les dijo que José no era un alumno fácil, que había quejas de los compañeros: José había mordido a un amigo, José había pegado materiales en el cabello de Ricardo, el niño más querido por la prefecta Natalia. Los papás se fueron muy tristes ya que los niños no podían volver al Colegio. Sus clases a partir de ese día serían en casa.

Un día cuando los hermanos jugaban en el jardín, encontraron un hoyo en la tierra, debajo de un árbol, empezaron a excavar y encontraron una caja. La caja era de madera, era blanca y tenía unas letras que ellos no conocían. 

Abrieron la caja y se dieron cuenta que eara de otros niños que habían vivido en esa casa. Dentro tenía fotografías de dos hermanas, y una lámpara. Muchos brillos, y en el fondo una carta. La carta decía que sí creían en la magia cerraran sus ojos y llegarían a un lugar muy lejano.

José se asustó, pero Mario le dijo que estuviera tranquilo que era un juego, siguieron las instrucciones y se transportaron.

Estaban en el zoológico con miles de niños, pero lo más chistoso es que estaban dentro de las jaulas de los leones. Asustados comenzaron a correr, pero escucharon la voz de la mamá leona que les decía: “No tengan miedo yo soy mamá, no voy a dejar que nada malo les pase”.

--¿Dónde estamos? Preguntó José a su hermano. Los dos sentían miedo…

-¡¡¡¡Corre, corre!!!! Trataban de escapar del papá león que estaba detrás de ellos. De repente se abrió una puerta y pudieron escapar.  Se voltearon a ver y estaban en el jardín de la casa sin entender lo que había pasado.

Su mamá los llamó para la cena, y ninguno de los dos contó nada de lo que habían vivido. Mario jamás imaginó que la escuela en la casa sería tan divertida. En la mitad de la noche Mario despertó a su hermano y le dijo que quería volver al jardín a buscar la caja. 

-José, despierta. ¡Vamos por otra aventura! Los dos hermanos salieron en calcetines manchandose de lodo. No querían que sus papás los vieran. 

Se escondieron detrás del árbol con la caja. La volvieron  a abrir y leyeron de nuevo el mensaje cuando ya se encontraban en el desierto. La arena los levantó, soplaba la tierra fuerte en sus ojos y estaban dos camellos chupándoles la cara.

Se subieron hasta alcanzar la joroba del animal. El camello empezó a caminar hasta que llegaron a un pozo de agua: era un oasis. Los niños no podían creer que el lugar era como las películas de Disney que habían visto en el autocinema del centro de Puebla.

Bajaron del camello y tomaron el agua con la mano, el agua era mágica y los transportó a un clima completamente frío. Estaban en el Polo Norte rodeados de pingüinos que se escuchaban como cantaban entre ellos cuando una fuerte voz de su papá les gritó: “niños ¿¡dónde están!?”

Mario guardó rápidamente la caja para que sus papas no la encontraran.

Estás aventuras, les permitieron explorar diferentes continentes, viajaron por el mundo con su imaginación.

Un día volaron más lejos y llegaron a Marte. El planeta era tan caliente que el pequeño José empezó a llorar y le dijo a su hermano que esto era demasiado arriesgado, que si su mamá se enteraba seguro no volvían a salir al jardín jamás. Entonces desearon volver, pero esta vez no podían. Vieron a lo lejos a un marciano y le pidieron ayuda.

El marciano quería explicarles algo:

Estaban ahí porque existía una misión. Tenían que entender que había que cuidar el planeta Tierra, el marciano empezó a enseñarles que Marte no tenía comida,  ni agua y que los marcianos habían destruido todo. Mario le explicó a José que debían compartir este mensaje, pero lo más importante era hacerlo juntos, ya que nadie les iba a creer acerca de esta aventura.

Cuando despertaron era de día, estaban juntos abrazados en el jardín y se dieron cuenta que su misión había terminado. Juntos tomaron una pala y guardaron la caja enterrándola por siempre.

Se acercaron a sus papás y les contaron acerca de sus superpoderes a sus papás. Susy les ofreció publicar en una revista para niños lo importante que es cuidar a nuestro planeta. Y es así como los hermanos entendieron que la vida era mejor si estaban juntos.

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