La princesa y el unicornio

Seudónimo “Pintorita”

Había una vez una princesa que se llamaba Susy que quería un unicornio y su mamá le decía que no por lo que ella se enojaba mucho y se ponía triste.

Una noche la princesa Susy, salió de su castillo al bosque a buscar a un unicornio. El bosque estaba muy tenebroso. Caminó y caminó hasta que llegó a un lugar tranquilo y encontró ¡un unicornio!

Al verlo se le ocurrió ponerle un caminito de dulces que el unicornio se iba comiendo hasta que llegó a la princesa Susy, ella le dijo: ¡hola! Lo acaricio y se hicieron buenos amigos, se subió en él y la llevó a una alberca de dulces, la princesa Susy y el unicornio se comieron todos los dulces de la alberca y no les hicieron daño.

Después la princesa le dijo al unicornio: llévame a un lugar mágico para divertirnos más,

el unicornio la llevó al mundo de la magia.

Encontraron a un mago que sacaba de su sombrero cerditos voladores.

El mago se llamaba Maguis y le dijo: ¿tu unicornio tiene nombre? la princesa dijo: ¡nooo!

Maguis dijo: ¿por qué? no le ponemos Arcoiris, La princesa dijo: ¡siiiii!.

Maguis les dijo: vean mi sombrero. Susy y Arcoiris se asomaron al sombrero y Maguis los empujó y cayeron a un mundo de manualidades de unicornios, Susy y Arcoiris hicieron muchas manualidades y la que más les gusto fue el peluche de gaticornio, que era un gato con cuerno de unicornio

La princesa Susy ya estaba cansada y le dijo a Arcoiris -llévame al súper de unicornios  para comprar una cama para que duermas en mi castillo.

La magia del unicornio hizo ¡pum! y aparecieron en el súper donde buscaron una cama y como no tenían dinero, ella le dio al señor de la tienda bolsas de dulces que traían del mundo de dulces.

Se subió en Arcoiris que con  su magia hizo ¡pum! y llegaron al castillo de Susy.

Le pidió a su mamá la reina que por favor le dejara tener al unicornio, que ya tenía su cama y que se iban a portar bien.

La mamá de la reina le dijo que sí, porque se asustó mucho cuando vio que Susy no estaba. Ella prometió no volver a salir sin permiso.

Los dos se acostaron en sus camas donde se durmieron y tuvieron dulces sueños

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *