Mi verdadero yo

Seudónimo: Mia

Desperté en un cuarto y lo primero que escuché fue a un señor con una bata azul gritando “despertó”, escuché disparos afuera de la habitación y el hombre salió corriendo a ver qué sucedía…

Después de un segundo el señor estaba tirado en el piso al lado de la puerta lleno de sangre y vi que en su mano tenía una hoja:

Supongo que será mi nombre, Lucas, no está mal, y tengo quince años, aceptable.

Escuché los pasos de una persona que se acercaba, volteé a ver a mi alrededor y vi una ventana. Intenté correr y romperla pero no lo logré, me imagino que estaba blindada, escuché el chillido de la puerta y me desmayé del miedo.

Vi unas rejas, supongo que estaba en una cárcel,  mis manos me temblaban y en una de ellas tenía tatuada la palabra “escape”.

Y luego desperté…

Estoy muy confundido, tengo miedo… Vi mi mano de nuevo, pero ya no tenía el tatuaje, solo una fea y gran cicatriz.

De pronto, entró un señor a la habitación en la que estaba y le pregunté dónde me encontraba y me contestó que estaba en un psiquiátrico…

El individuo tenía una aguja en la mano, recuerdo haber gritado y ver un gran letrero en la calle que tenía escrito: “ Se busca”. En el centro tenía una foto mía y decía recompensa $5 ,000 ,000. Miré el tatuaje en mi mano, no tenía ninguna cicatriz, solo un horrible tatuaje.

Desperté de nuevo y vi al mismo sujeto. Intenté correr pero no me pude mover, estaba amarrado a la cama.

-Estás loco, eres un asesino.- Me dijo de modo tajante.

Volví al mismo lugar, vi el cartel de Se busca y al  señor con la navaja persiguiéndome, de alguna forma logré arrancarle  la navaja y corrí lo más rápido que pude. Cuando estuve lo suficientemente lejos y a salvo, saqué la navaja y me corté sangrientamente el horrendo tatuaje, para que nadie supiese lo que hice ni quien era.  Me empecé a sentir mareado… perdía demasiada sangre de mi mano.

Desperté, ahora entiendo de dónde viene esa cicatriz… Yo me la causé.

Supongo que escapé de la cárcel y asesiné al señor de la navaja, por eso estoy aquí... Pero todavía no logro entender  porque estuve en la cárcel y porque perdí la memoria.

Sentí como el  corazón se me salía, que me asfixiaba y me vi a mí mismo conectado a unos tubos. Un científico me examinaba los ojos con una luz muy intensa, vi detrás una puerta con muchas cerraduras y pregunté si podía entrar…

-Nunca.- Contestó fríamente. 

Cuando se volteó me desconecté rápidamente los tubos y sensores de mi cabeza,  logré robarle las tijeras que guardaba el médico en su bata, corté las sogas con las que estaba amarrado a la silla,  corrí hacia esa puerta y un señor me tacleó, lo amenacé con las tijeras y salí corriendo.

Desperté…

Llegó un señor y me dio unas llaves

-Ten cuidado…-me advirtió.

Y salió corriendo.

Tenía que volver a ese lugar,  saber si podía abrir la puerta con las llaves que tenía en mi poder, seguramente debía  desmayarme de nuevo y la única forma  era sentir dolor. Así que … azoté mi nuca con la pared, con todas mi fuerzas y regresé a ese lugar...

-¡Si, lo logré!- grité extasiado.

No se porque esta vez no había ningún científico loco… Estaba todo silencioso.

Tomé las llaves que había guardado en la bolsa del pantalón y abrí la puerta. Tengo que admitir que tenía mucho miedo de lo que hubiese en ese cuarto. Abrí la puerta lentamente, estaba todo oscuro...

-¡No puede ser!- mi grito era silencioso y ahogado.

Mis ojos no podían entender lo que estaba mirando. Me encontraba en shock, fuera de mí, esto no podía estar ocurriendo, era seguramente un pesadilla… pero no lo era.

Era yo… ese cadáver era el mío.

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