Niki, el perricornio mágico.

Seudónimo: La escritora unicornio.

Había  una vez  una  mascota mitad perrita y mitad unicornio, su nombre era Niki. Niki  tenía magia, pero ni ella ni Lisi, su dueña, lo sabían.

Un día Lisi salió a pasear con Niki, estaban corriendo muy contentas por el parque y repentinamente la correa de Niki se soltó y salió corriendo, después de unos minutos paró y de pronto  cayó un rayo de luz sobre ella ¡puzzch! y Niki cayó desmayada. Cuando reaccionó, sorpresivamente tenía alas y un hermoso cuerno, además descubrió que estaba en un lugar desconocido, así que se propuso saber dónde estaba, se paró y  escuchó un ruido detrás de los árboles, de ahí salió un muy amable oso que le dijo: -Hola linda ¿cómo estás?.

 -Hola, soy Niki, mucho gusto, contestó muy apenada.

El oso le dijo - muy bien, yo me llamo Coco ¿quieres ser mi amiga?

 -Sí con mucho gusto, contestó. Siguieron platicando mientras caminaban por un río, donde encontraron una tortuga muy buena llamada Cuki y se hicieron amigos. Niki les preguntó en dónde estaban y le contestaron que estaban en el bosque mágico,  y de repente le empezó a brillar el cuerno y salió fuego de él. Todos estaban muy sorprendidos por lo que estaba sucediendo, de forma mágica aparecieron en un hermoso lago, al que Niki se asomó para ver los bonitos animales que andaban ahí.

Estaba tan asombrada que sin darse cuenta se tropezó  y se cayó. Sus amigos estaban asustados, querían ayudarla, pero no sabían qué hacer. Niki estaba asustada, cuando sentía que estaba a punto de ahogarse, recordó que tenía poderes  y con el fuego que salía de su cuerno hizo que el agua se evaporara y se pudo parar para ir con sus amigos, todos se sintieron aliviados de que todo estaba bien.

Mientras festejaban, sopló un viento fresco, en el suelo apareció un  tache grande y una voz decía: -Niki párate aquí y te irás de regreso con Lisi, ella le dijo a sus amigos ,-es hora de irme, me dio mucho gusto conocerlos, adiós, ellos le respondieron - te vamos a extrañar mucho.

 Niki  se paró en el tache y abrió y cerró sus alas tres veces y de pronto se encontró en su cama dormida, se despertó siendo una perrita normal, como si todo hubiera sido un sueño.

-¿Lo habré soñado?

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *