Una noche en la feria

Seudónimo: La bailarina

Cuentan que en una noche muy fría abrieron las puertas de una feria, tenía la montaña rusa más rápida del mundo. Sofia y Alfonso eran hermanos y deseaban asistir al evento, pero sus papás no los dejaron. Dijeron que era muy noche para ir. Ellos tenían tantas ganas que consiguieron escaparse por la ventana amarrando muchos suéteres para poder bajar desde el segundo piso hasta el suelo. Pasaron por ellos unos amigos de Sofia que también irían.

Desde que llegaron se sintió una vibra muy extraña —alguien vigilándolos— pero ellos siguieron su camino. Al principio sólo subieron a las montañas rusas más tranquilas para poderse subir a todas las demás. Llegó el momento de la montaña más rápida del mundo. Cuando llegaron había mucha fila y tuvieron que formarse por lo menos una hora. Llegaron al final y ya era casi el momento para sentir la experiencia; pero volvieron a sentir esa sensación de alguien vigilándolos. Ignorando sus emociones, se subieron a la montaña rusa. Al principio todo transcurrió tal y como lo imaginaban: subían, bajaban, quedaban de cabeza. Hasta que, en la tercera y última vuelta, el carrito del juego se atoró. Sofia y Alfonso sintieron terror, luego, pasados unos minutos de cabeza, escucharon una voz que preguntaba aterradoramente “¿Por qué se escaparon de la casa si no los habíamos dejado venir?”

Sofia volteó a todos lados y no vió a nadie. Alfonso gritó desesperado “¿Quién eres?” Se escuchó nuevamente la voz aterradora diciendo “Soy yo, tu padre”. Después de 20 minutos más, lograron bajarlos. Alfonso y Sofia bajaron buscando a su papá pero no lo encontraron. Después regresaron a casa y, al subir por la ventana, descubrieron a su papá con un martillo en la mano. Sus ojos tenían un halo verde alrededor. A Alfonso le recordó el payaso de la entrada: un pequeño muñeco aterrador que servía, según cuentan las leyendas de la ciudad, para espantar a los malos espíritus. Pensó que su padre quizá había sido poseído así que, sin esperar demasiado, tomó a su hermana del brazo y comenzó a correr escaleras abajo.

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