¿Y tú te lo has imaginado?

Pseudónimo: Anastasia

Cuando era pequeña, oía desde mi alcoba los disparos, la gente gritando de terror, las madres asustadas viendo a sus hijos fusilados, en esos momentos sentía por dentro una especie de energía, queriendo salir de mí. Sentía cómo mis ojos crecían con cada grito de sufrimiento, haciéndose cada vez más grandes. La mirada era cada vez más y más profunda como un niño viendo a lo lejos una gran paleta de caramelo, pero en cambio yo veía a la gente muriendo, sufriendo y agonizando. Era un placer ver y sentir esa adrenalina que me consumía por completo.

En ese entonces, sólo tenía ocho años, no sabía si lo que sentía estaba bien o mal. Sólo sabía que era de las sensaciones más agradables que pude haber sentido.

Alguna vez te han preguntado: ¿Alguna vez matarías? ¿Alguna vez enterrarías el puñal tan profundo para asesinar a alguien? ¿Alguna vez lo has pensado? ¿Tal vez imaginado?

Si eso me lo preguntaran a mí, mi respuesta sería simple y concreta: sí, definitivamente sí. Con tan sólo ocho años, preguntándome a mí misma estas preguntas, tomé la plancha caliente, con la que mi mamá planchaba la ropa para ir a la iglesia todos los domingos, la coloqué rápidamente en el cuello a mi hermano.

Él gritaba y yo sonreía, era una sonrisa de oreja a oreja, mis manos no titubearon y mi corazón sintió algo que jamás podré explicar.

Así es como comenzó mi historia, ya sé, parece un poco infantil, pero ya verán se pone aún mejor. Oigan, pero no crean que estoy loca, sólo me cansé de escuchar a la mosca y la maté. Pensándolo bien, le hice un favor al mundo, deshaciéndome de esa mosca que odiaba tanto y tú también lo crees, ¿no?

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