Amar

Pseudónimo: Broña

Si te dijera que tus pesadillas son en realidad recuerdos borrosos. Si te digo que tus pesadillas son experiencias que en el proceso de olvidar, conviertes en fantasías, que por falta de valor y el temor que sobra conviertes en delirios por la noche y en la mañana fueron sólo un sueño.

Si te digo que tu realidad es la que prefieres creer real sin siquiera tener una concreta definición de lo que es. Si te digo que no hay nada que te haga temblar más que el saber todo lo que no sabes, apagar el misterio detrás de cada acción, cada paso y momento que te deje al menos un poco confundido, ¿algo cambiaría?

Esas fueron las mismas palabras que le dije. Es posible que suenen un poco diferente en su cabeza, que como lo hacen en la mía. Al recordar el contexto de lo que entonces fue dicho y tal como lo había previsto, una lágrima se deslizó sobre mi rostro que parecía serio y el cual era imposible de descifrar. La lágrima bajó hasta tocar la parte inferior de mi nariz y con otro movimiento que no fue continuo, bajó hasta la unión de mis labios. Entonces pude sentir un sabor salado al costado de mi lengua y por los cortos segundos desde que la lágrima viajó desde el lagrimal de mi ojo hasta mis labios, fijé mi completa atención en esta, hasta olvidar de alguna manera todo lo demás que no fuera el rose de mi piel con el agua y el sabor a mar que tarda en desvanecerse. Esto mientras sostenía la mirada fija y distante, que de pronto se vio centrada en la vista más allá del vidrio del alto edificio, las luces lejanas sobresalieron por encima de todo, en colores vividos y al verse borrosas dentro de la oscura inmensidad de la noche reducida en un vistazo, estas parecían más grandes y cercanas.

Regresando al tono, que en ese entonces fue aquel que se vio más lejano a lograr esconder los gestos detrás de la cara de poker que luche por mantener, se podría confundir fácilmente con un susurro, pero la diferencia era que de dentro de mi callada voz, se escapaban sílabas agudas, como si con cada una me viera tentada a llorar. En su respuesta se vieron palabras infinitamente vacías, como si estuviera rogando que lo saquen del profundo hoyo de ignorancia en donde había caído  --¿Sí?-- lo dijo en forma cínica, pero sabía bien que él sólo fingía, sabía bien, que dentro de él surgieron miles de dudas que al intentar responder sólo se multiplicaron y se creó una enorme curiosidad que incitaba al miedo.

Entonces, inconscientemente decidió rendirse y en un momento se convenció a sí mismo de que a mis palabras les faltaba la razón, lo miré a los ojos con una mirada de certeza absoluta esperando que su miedo a lo que estaba por decir fuera evidente. Estaba aterrado, sus cejas se fruncieron tratando de esconderlo y apretó los dientes y los ojos para evitar que la más mínima lágrima se escapara.

Podía ver un nudo en su garganta, lo vi tragar saliva para intentar contenerlo y a la molestia que este causaba. No pude evitar sonreír de orgullo ligeramente, pero luego llevé la mirada lejos de él y giré la cara un poco para poder volver al personaje que había armado.

--Hay personas que creen estar en falta de la felicidad, la vida de estos se basa en encontrarla y permanece en momentos, hay otro tipo de personas que, por otro lado, creen ser felices, la vida de estos se empeña en encontrar un nuevo propósito que pueda de nuevo darles un sentido, e irónicamente, es el primer tipo de personas quienes parecen disfrutar más de la vida, ¿quieres saber por qué? Porque es la esperanza lo que nos mantiene vivos--.

 Eso no estaba dentro de lo que me propuse decir o de lo que quería sentir, mi respiración se desvió de la calma y se aceleró haciendo estallar el llanto y, entre sollozos, mi única alternativa fue marcharme. Me recorrió entonces una sensación desconocida, por primera vez no podía controlar mis sentimientos, entre la confusión y el constante intento de reflexión que forcé una y otra vez para lograr llegar a una conclusión, me di cuenta de que por una única vez pasó lo que creía imposible de acuerdo a la ciencia y palabras de todo aquel que alguna vez conoció mi demencia, pude sentir por una vez algo que no fuera el miedo contenido que me forzaba a permanecer en control absoluto y eventualmente se transformaba en rabia, entonces respire y mientras exhalaba apreté mis puños y los abrí de nuevo, y pude sentir la tensión liberarse en forma de lágrimas. Me di cuenta de mis pensamientos erróneos porque por primera vez me sentí feliz en la ausencia de mi inconsciente que pesaba del miedo que durante un largo tiempo había contenido, aprendí que el primer paso era amar la vida y poder olvidar.

Logré que se desvaneciera mi obsesión por la idea de él, por la idea de tenerlo y de que me quisiera, de que me regalara flores y me hiciera sentir mariposas y me di cuenta de lo que es amar.  

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