Cometas

Seudónimo: Pushkinievsky

Todo empieza con un simple comentario, comentario como el que tus estrellas en la cara no son dignas de amar, como ese color rojizo que con tanta emoción pusiste en tus labios, pero al ser mostrados fueron despreciados.

La gente pasa, la gente juzga, la gente se disuelve en su ego, pero a su paso disuelve los sueños de los demás en nada más que plástico derretido, se supone que yo era de oro, por qué al derretirme no quede como lava dorada, esa que cuesta millones y que a veces su precio es invaluable.

Lo que una vez era algo que amaba, ahora es algo que odio, odio tanto como esa persona que pasó y disolvió mis sueños, sueños que ahora odio tanto como me odio a mí.

La gente pasa, la gente pisa, la gente aplasta. Dejan atrás un campo minado y ellos se van a su siguiente guerra que de igual manera no lucharán.

Tanto como a Alex en La naranja mecánica le quitan su libertad y él rechaza esa sinfonía novena que tanto amaba de Ludwig Van, mi organismo rechaza esa comida caliente que sirvieron en mi plato por la mañana.

Mañana tras mañana admirando ese abdomen mañanero, noche tras noche tragando como si mi libertad de elección fuera un prisionero.  Esta técnica no esta funcionando, intentaré algo nuevo. 

La gente pasa, la gente halaga, la gente aplaude. Te vez más flaca, qué dieta haces, comparte tu secreto, si yo te contara mi secreto lo único que harías es verme como una loca, tu comentario me da mucho, sigue hablando, por favor, habla, halágame, eso me va a llenar, no me llena, halágame más, no me llena.

Mi grito de ayuda ahogado en la almohada, esa almohada que me acoge al llegar a casa exhausta por la gasolina que no ha entrado a mi cuerpo, sí, ese cuerpo que amaba, ese cuerpo del cual diste tu comentario al respecto.

La gente pasa, la gente se alarma, la gente juzga de nuevo, no entiendo, ¿ya diste tu comentario sobre mí?, traté de cambiar, ¿no te gusta quien soy ahora? ¿Qué más puedo hacer? ¿Qué pasa? No te gustan estas cometas que pinte en mi cuerpo, tu fuiste mi musa, yo solo fui el artista. 

Estoy harta, me libero de este yugo, nunca nada va a ser suficiente, ese plato caliente que por un tiempo me esperaba en la mañana entra a mi boca, tengo miedo, ¿acaso ya no me voy a sentir tan miserable? ¿Acaso yo puedo elegir que quiero en mi vida? ¡Espera! ¿Acaso soy libre? 

La gente pasa, la gente juzga, la gente se disuelve en su ego, pero a su paso, a mí ya no me afecta, ya no me disuelvo en tus comentarios que solamente te hacen sentir mejor a ti, ya no soy tu esclava, no soy la esclava de nadie, las cometas que tengo en mi cuerpo son el recuerdo de que yo no respondo a nadie. Yo soy mía de nadie más, estas estrellas en mi cara son dignas de amar, porque las amo yo, ese color rojizo en mis labios así se quedará.

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