Diario CCA 

Seudónimo: Crunchy

Diario de trabajo en la Fundación CCA, día seiscientos ochenta y dos, 23 de junio de 1912, las 2345 horas.

El día comenzaba como los demás, mi turno empieza a las 5:00 am. Así que a las 4:00 am siempre me levanto, el chequeo médico diario tardaba 40 minutos; por lo que me quedaban 15 para comer la misma pasta que nos daban a diario, salvo los domingos.

Como siempre, todos los días escribo el propósito de esta organización, quizás las páginas de este diario se separen o queden enterradas aquí, por el bien de la humanidad, los que trabajamos aquí sabemos la realidad, la realidad del mundo y nuestro trabajo nos llena de orgullo, las siglas de nuestros trajes, los cuales llevan un símbolo circular y las letras iniciales, indican nuestra misión:

 La captura y contención de anomalías.

 Sé que quien está leyendo esto no tiene ni idea de nada de lo que significa, así que explicaré, el mundo que tú conoces, es el que la gente como yo protege, durante varios siglos, nos dedicamos a atrapar a cualquier ser que desafíe la lógica, para que comprendas, objetos o seres mágicos, no hablo de unicornios o dragones, sino, de cosas más extravagantes, cosas que se creían de ficción, hasta hace año y medio solo se me permitía trabajar con objetos de clase Blanco, son aquellos que no pueden causar daño alguno, tengo varios ejemplos de ellos, como un ser de 35.6 centímetros de altura que parece una gelatina color amarillo, posee una especie de ojos y aparenta una boca, es muy amigable y solo puede hacer una cantidad limitada de ruidos (se le conoce como CC-033, aunque lo apodamos gelato); cosas como estas son las que se contienen, aunque ahora que he sido promovido a Clase III, puedo apoyar en la contención de objetos Gris y Amarillo, ambos peligrosos a su modo, un ejemplo de estos, es una esfinge de gato que posa sobre una pequeña pirámide invertida. Sí, en efecto parece inofensivo, pero nada más lejos de la realidad, descubrimos con cámaras que el gato puede rotar por su cuenta y gracias a nuestros sujetos de prueba, los Clase D, criminales que fueron sentenciados a muerte, pudimos notar que al hacer contacto visual con el objeto, te arrodillas en contra de tu voluntad, manteniéndote con el contacto visual, sin parpadear y por algún motivo mueres por un ataque al corazón después de 59 minutos con 59 segundos exactos. Mi trabajo es verificar que la contención sea adecuada, el día de hoy no hice nada especial fuera de mirar atento las cámaras y apoyar en la limpieza de nuestro gelatinoso compañero, el cual no necesita de vigilancia.

Diario de trabajo en la Fundación CCA, día seiscientos ochenta y tres, 24 de junio de 1912, las 2342 horas.

Escribo en la misma hoja que la anterior, así que no volveré a explicar lo que es la organización en la que trabajo, hoy, a las 0152 horas suena la alarma de emergencia, “todo Clase III y superior debe presentarse de inmediato en la Zona 3”. ¡Oh, dios!, si supieran el miedo y pánico que tenemos, para que comprendan, la Zona 3 es en la que se hayan los seres y objetos más horripilantes y peligrosos, es donde se contienen los Clase Rojo y Negro, cualquier cosa de ahí debe ser tratada como algo que destruiría a la humanidad, nuestro siguiente comando no ayudó en nada.

El sujeto CC-103 escapo de su celda hace 57 segundos, todo el personal debe participar en la búsqueda y captura de este, cualquier signo de ataque debe considerarse como amenaza extrema y está permitido intentar aniquilarlo.

Todo Clase III, IV, V y X sabe el peligro de este ente, no solo es escurridizo, sino que matará a todo lo que su corazón palpite cuando den las cero horas exactas, significa que teníamos 22 horas para capturarlo, si no, era seguro que habría una cantidad de bajas muy alta, quizás de 500 personas, nuestro tiempo comenzó a correr, unas 1000 personas en total comenzarían a jugar este exhaustivo maratón, la Zona 3 mide un aproximado de 300 kilómetros cuadrados, sin mencionar que alberga 1597 entidades actualmente, las cuales pueden causar daño simplemente por acercarse a ellas, nos dividieron en equipos irregulares, los diez miembros de más alto rango, clase X, irían a las zona de mayor riesgo, dentro de esta que ya es riesgosa, yo, que era un Clase III tenía el privilegio de ir a algo más seguro  (aunque ningún lugar aquí lo es).

Son las 0233 horas, en mi equipo hay un Clase IV y alguien más de mí mismo rango, no podemos separarnos a más de 8 metros de cada uno y estamos a punto de visitar al CC-974, nuestro líder nos advirtió en ese momento que sentiríamos náuseas y mareos, nada que no podamos soportar; después de 3 minutos no podía caminar recto, parecíamos embriagados, aún así debíamos continuar y hubo algo que nos alegró, un beep de nuestro radar, significa que el CC-103 estaba cerca, corrimos a tropezones dos minutos más, no pude evitar vomitar y sentía que me estaba desmayando, pero no podía hacerlo ya que teníamos que enviar un mensaje de advertencia que estábamos cerca del sujeto. Para nuestra fortuna, conforme nos alejábamos de la jaula del 974 nos sentíamos aliviados y nuevamente sobrios, en el suelo metálico observamos una mancha negra que nos decía que nuestro objetivo había caminado por ahí y así continuamos persiguiendo el punto rojo en nuestros múltiples radares.

Son las 1022 horas.

Ya advertimos a los demás equipos, ellos solo tienen que mantener sus posiciones en caso de que el objetivo corra hacia ellos, por una parte me sentía importante por ser del equipo que estaba más cerca de capturarlo, por otra, un miedo gigante a ser atacado; aunque lo tenemos ubicado, el sujeto puede correr a una velocidad de 82 km/h, ese es su límite a esta hora, la cual aumenta gradualmente conforme el tiempo pasa.

Son las 1201, son las 1345, son las 1533, son las 1744.

El sujeto acaba de salir de nuestro rango de búsqueda y ahora el equipo número 145 lo persigue, parece que estaba entre nuestras zonas por lo que ambos lo buscamos.

Son las 1822.

Lo logramos ver, su rostro desfigurado nos aterró por un momento y escapó a una velocidad de 117 km/h, son las 2122 y tenemos mucho más miedo, no estamos ni cerca de atraparlo y nos quedan 2 horas con 30 minutos para encontrarlo, estamos exhaustos y nuestros pensamientos solo visualizan nuestra inevitable y horripilante muerte, pero no podemos perder la esperanza.

2301.

¡No lo podemos creer!, estamos a exactamente 433 metros de nuestra meta y parece que no se está moviendo, no está escapando ni huyendo y nuestra mente se está llenando con una pequeña esperanza de supervivencia; faltan 400 metros, 387, 365, 344… 200, 155, 123… 87 y podemos verle, parece que está sentado o hincado con sus enormes piernas negras y ¿está conversando con alguien?

2324.

Nos encontramos a una distancia segura de un metro y lo estamos rodeando, increíblemente está conversando con el CC-033 y está cooperando; en tan solo un minuto llegaron refuerzos que hicieron una contención improvisada en la que se encuentran ambos CC; lo único que nos queda era esperar a ver si funciona.

Es la hora 2358.

Tenemos miedo y en nuestra cabeza hacemos una cuenta atrás de 121 segundos; estoy totalmente seguro que moriré junto a mi equipo si no funciona, solamente no rezaba porque ya no creo en la existencia de un Dios después de estar aquí.

 100, 99, 97… pasan los segundos y volvemos a tener una sensación de horror aún mayor, 3 compañeros han vomitado y están dando vueltas; 43...42...41 y sentimos que nuestro corazón se va a salir del pecho; quedan 15 segundos si he contado bien… 5... 4… 3… 2… 1…

Sigo vivo, pero no estoy seguro de haber contado de manera correcta, así que agrego 15 segundos más a mi temporizador interno… sigo con vida y el estrés que sentí me impide el sueño aun ahora, miré el reloj y eran las 0000; ¿ya dije que sigo con vida?; quizás mañana pueda dormir tranquilo.

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