Escaperoom

Seudónimo: Yo soy

Hola, mi nombre es Tomás, pero me gusta que me digan Tom, tengo 13 años y nací en Argentina, pero a los dos meses de edad me mudé a Colombia por cuestiones del trabajo de mi papá. A diferencia de la mayoría de mis compañeros no me gusta el futbol, ni el basquetbol, me gusta todo lo que tiene que ver con dibujar y también me gusta jugar videojuegos.

Tengo dos hermanos uno de nombre Tiago, que es el menor y el otro llamado Luca. Tiago es muy juguetón y chistoso, en cambio Luca es más callado, pero con un gran corazón.

Mi mamá se llama Andrea es muy protectora y cariñosa, mi papá se llama José, él está poco en casa, pero cuando está se muestra cariñoso con nosotros.

Vivo en Cali, voy en la escuela “Los árboles”, mi materia favorita es matemáticas y soy muy bueno, me gusta mucho. Tengo varios amigos, pero mis mejores amigos son Pablo y Alexa siempre hablo con ellos, me caen muy bien y me hacen reír, la pasamos increíble. Un día me desperté, me lavé los dientes y me fui a la escuela, llegué y vi a Pablo y a Alexa, todo parecía normal hasta que Pablo se me acercó y me dijo que había descubierto algo que me asombraría; me dijo que lo siguiera, así que lo hice, seguimos caminando hasta llegar a un bosque que estaba oscuro y parecía peligroso, pero me dijo que valdría la pena, entonces lo seguí hasta llegar al lugar.

Cuando llegamos lo vi. Era muy feo, como de concreto, la puerta era de metal. Había un cuarto cerrado, lo primero que le dije fue - “Hay que abrirla”, pero me dijo que ya lo había intentado cien veces, primero la intenté abrir normalmente, pero estaba cerrada con llave, luego busqué alguna ventana, pero no había.

Después de un rato intentando entrar, nos rendimos. Regresamos a la escuela ya que era muy tarde, pero el profesor nos dejó entrar, dijo que a la siguiente no nos dejaría pasar.

Al terminar la clase, le dijimos a Alexa lo que habíamos hecho, ella estaba muy intrigada, dijo que quería ir, pero como el profesor ya no nos perdonaría por llegar tarde decidimos reunirnos después de comer.

Llegué a mi casa, le dije a mi mamá que iba a salir con mis amigos después de comer, pero no le dije para qué. Acabamos de comer, fui por una botella de agua y agarré una para mis amigos, salí de la casa, primero vi a Alexa, estaba muy emocionada, luego de un rato de esperar afuera del bosque llegó Pablo. Empezamos a caminar, después de un rato llegamos al lugar. Alexa pensó lo mismo que yo, intentó abrir la puerta, pero no pudo.

Intentamos abrirla a la fuerza, pero tampoco lo logramos, después de un rato y de pensar cómo abrirla, Alexa encontró una trampilla en el piso que estaba cubierta por hojas. Nos llamó y luego abrimos juntos la trampilla que estaba muy pesada, había unas escaleras que bajaban a un lugar que estaba muy oscuro, ya se estaba haciendo de noche, así que decidimos que era mejor irnos y regresar al día siguiente por la mañana mejor preparados.

A la mañana siguiente, desperté, me lavé los dientes, fui por una linterna desayuné y salí de mi casa. Llegué a la escuela dos horas antes, ya me esperaban Pablo y Alexa, me acerqué a ellos y los saludé, después de platicar, dijimos lo que habíamos traído cada uno. Pablo había traído un bate y Alexa también traía una linterna. Empezamos a caminar hacia el cuarto y después de un rato llegamos, buscamos la trampilla y la encontramos, no sabíamos si entrar o no, porque estaba muy oscuro, pero teníamos mucha curiosidad, así que prendí la linterna y empecé a bajar.

Después de un rato bajando por fin llegamos al final de la escalera, estábamos muy nerviosos, así que agarré la linterna y empecé a alumbrar el lugar, solo había una puerta, intenté abrirla, pero no puede, después de un par de minutos, mi amigo Pablo encontró un botón, lo presionó y se prendió la luz. Podíamos ver el lugar, así que encontramos un cajón que salía de la pared, lo abrimos y había una llave, la tomé y fui corriendo, intenté abrir la trampilla, pero no pude hacerlo,  así que fui hacia la puerta que había y la abrí; había otra sala un poco más grande, pero ya estaba la luz prendida, había cuatro puertas cerradas cada una de diferente color: rojo, azul, amarillo y verde, y había dos llaves en una mesa y sobre ella un papel que decía que teníamos dos oportunidades;  así que solo tendríamos dos oportunidades y que sólo una puerta se abriría. En otro papel decía una adivinanza, “En este cuarto no está, verde no es, aunque atrás puede que esté”.

Lo primero que pensé es que no sería la verde, entonces lo descarté y luego pensé en la parte que decía “en este cuarto no está”, entonces volteé hacia atrás y vi el otro cuarto, pero no había nada; después de pensar un rato fui hacia el otro cuarto y abrí el cajón, había una carta azul la abrí y no había nada, entonces pensé en la adivinanza que decía, “…aunque atrás puede que esté”, seguro era la puerta azul. Les dije a mis amigos y estuvieron de acuerdo, entonces agarré una llave y abrí la puerta azul y entré a la siguiente sala; había como un laberinto grande, pero de pronto escuché algo que decía:  Oren, Oren, ya despiértate. Me desperté confundido y vi a mi mamá, le dije: - ma…. Má, -Apúrate que ya vas tarde a la escuela.

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