La pequeña bailarina de Afganistán

Seudónimo: Luna

Ahí estaba Yasmín, asomada entre las cortinas, viendo el desfile orgulloso de los turbantes talibanes, finalmente estaba sucediendo lo que tanto temían; todos sus sueños, anhelos, e ilusiones estaban siendo pisoteados por aquellos que una vez fueron sus vecinos, amigos y compañeros, finalmente mostraron su verdadera cara, ganó el extremismo, triunfaron los radicales y las mujeres fueron las grandes perdedoras. Ellas fueron privadas de los derechos principales, llegaban a diario nuevas e injustas restricciones; incluso les habían quitado las cosas más preciadas de su ser, les habían cortado las alas para volar y alcanzar sus sueños.

Yasmín era una dulce, alegre, soñadora y talentosa artista quien recién cumplía los catorce años, desde niña mostró un gran interés por la música y el baile, en cuanto escuchaba una melodía, su cuerpo comenzaba a moverse con mucha gracia. Su madre, al ver el talento de la niña, no dudó en impulsarla y llevarla por el camino artístico, pasaba de una clase a otra, disfrutaba tanto bailar, cada día perfeccionaba más y más su técnica. A Yasmín le quedaba claro que su futuro estaba destinado para bailar en grandes escenarios mundiales. A pesar de que no contaban con grandes recursos, su mamá se esforzaba día con día ahorrando una parte del gasto semanal para que ella pudiera alcanzar sus sueños. No nada más en cuestiones monetarias, sino en los innumerables trámites para obtener la beca del Royal Ballet School en Londres. 

En un abrir y cerrar de ojos, Yasmín veía desmoronarse su futuro, lloraba desconsolada, estaba encerrada en su cuarto todo el día, por primera vez en muchos años no tenía ganas de bailar, pues pensaba que ya nunca iba a poder tener esa gran oportunidad a causa de los talibanes. Afuera se escuchaban murmullos de adultos, sus papás sabían lo importante que era para Yasmín alcanzar sus metas, pero tenían poco tiempo para tomar decisiones y tener un plan de acción. El aeropuerto iba a ser cerrado en pocos días, pero también la corta edad de Yasmín les impedía pensar con claridad, no sabían qué decisión tomar o cuál era el mejor plan para su futuro. Después de discutir varias ideas, crearon un plan.

En la madrugada escuchó el timbre, era su primo Vahdir, estaba listo con todo lo ideado. Yasmín tuvo poco tiempo para despedirse de sus padres y hermanos menores, con lágrimas en los ojos y pocas cosas en las manos salió de su casa. Vahdir y la niña salieron cuidadosamente por una puerta trasera, en donde estaba la ambulancia que él manejaba. Su primo, arriesgó su vida y su trabajo con tal de ayudarla y salvarla de lo que se avecinaba en Afganistán. 

Vahdir la escondió en la ambulancia y comenzaron su largo viaje hacia el aeropuerto. El reto principal era poder llegar ahí. Con la ayuda de su valiente primo, finalmente lo logró. Temerosa de encontrarse sola en dirección a un mundo desconocido, Yasmín logró subirse al avión, dejando atrás toda su vida y a sus seres queridos para empezar una nueva etapa; cansada, confundida y esperanzada; finalmente llegó a Londres, en donde la estaba esperando una amiga de su mamá, quien estaba dispuesta a cuidarla como a una hija. Yasmín tuvo un camino difícil, separada de su familia y de sus amigos, sabiendo los horrores que les estaban haciendo a las mujeres en Afganistán, sin embargo, se sentía bendecida por haber tenido la oportunidad de salir de ahí antes de que fuera demasiado tarde para ella también. 

Después de un tiempo de haberse instalado, se inscribió en la academia de baile y se dedicó todo su corazón y fuerza para bailar en nombre de todas las mujeres truncadas en su futuro, tenía la esperanza que algún día, todas las mujeres en su país tuvieran el derecho a existir y soñar libremente. Danzar un baile de libertad.

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