“Los amigos de Ariela”

Seudónimo: Ariela

Había una vez una niña que se llamaba Ariela, tenía 10 años, era muy alta, muy inteligente y le gustaba ayudar a la gente. Además, le encantaban los animales, pero los que más eran los koalas. Ella siempre soñaba con tener koalas en su casa para revisarlos, ayudarlos y jugar con ellos.

Un día se fue en bicicleta a la escuela, en el camino vio una puerta de muchos colores que nunca había visto. Ella quiso entrar, agarró su bicicleta y su mochila que pesaba mucho y abrió la puerta. Ahí se encontró con un bosque encantado que tenía muchos insectos, arboles muy bonitos y gigantes, lobos y arañas, lo raro es que no había flores y lo más chistoso era que todo era verde y amarillo.

Ella empezó a caminar y se encontró con 3 koalas grises, se emocionó mucho y corrió a abrazarlos. Los koalas la abrazaron porque pensaron que ella los iba a ayudar con la enfermedad que tenían su hermanito.  El koala más grande se llamaba Samy y le platico a Ariela que su hermanito de 1 año no podía caminar porque le dolía su pata. 

Ariela les dijo suban a mi bicicleta y vamos a buscarlo, yo les voy a ayudar porque a mi me gusta ayudar a los demás y he investigado mucho sobre koalas porque son mis animales preferidos.

Cuando llegaron a casa de los koalas Ariela empezó a temblar porque estaba la luz apagada y le dio mucho miedo. Los koalas prendieron la luz y apareció una mansión de colores amarillo, verde y gris. Era una mansión gigante tenía 43 cuartos con baño, una cocina gigante, un comedor con mesas chaparritas para que alcancen los niños y mesas altas para los adultos. En el ultimo cuarto estaba el koala de 1 año llorando con su mamá. Ariela se sentó en el piso y le pregunto ¿Te puedo revisar? El koala le sonrió y le dijo si porfa y le enseño su pata.

Ariela saco de su mochila un maletín que tenía tijeras, vendas, curitas y muchas mas cosas de doctora. Vio la pata y se dio cuenta que tenía una astilla enterrada, con mucho cuidado agarro sus pinzas y se la saco. El koala bebé empezó a saltar y a gritar yeiiiii ya no me duele mi patita muchas gracias Ariela.

Todos los koalas le dieron un abrazo y le dijeron que siempre van a ser sus amigos.

Los koalas la acompañaron a la salida del bosque encantado y fue corriendo a su escuela para contarles a todos sus amigos su gran aventura con los koalas.

Desde ese día todos los días Ariela va a visitar a los koalas y les lleva a sus amigos para jugar juntos.

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