Mi historia 

Seudónimo: Hola 

Todo empezó el día del cumpleaños de Raquel quien cumplía 11 años, fue el día en el que nací. Ella era una niña normal que amaba a la naturaleza, por eso sus papás le regalaron unas semillas para plantar un arbolito, se emocionó mucho porque siempre quiso tener su propio arbolito y crecer con él. Lo plantó junto con sus papás, pero algo muy inesperado pasó... puso las semillas y las cubrió con un poco de tierra, segundos después, al arbolito le creció una pequeña rama. Raquel y sus papás se asustaron mucho, después de un rato, sus papás se tranquilizaron, y estaban seguros de que había sido “Sólo una plantita que ya estaba desde antes”, pero claro que ella no solo creía, si no que estaba segura de que no era algo normal. Un mes después, Raquel seguía pensando en la extraña aparición de la pequeña rama. 

Un día fue a regarlo, pero ya no era tan pequeño, mientras lo regaba dijo: --hay algo raro en ti, y lo voy a descubrir. “Me descubriste”, -dijo el árbol. “¡Aaaaaaaaaah!” -gritó Raquel, “Espera, espera” -le dijo el árbol, ¡“Por favor no vayas con tus padres!, nadie puede saber de esto, ¡por favor!” Cuando el árbol por fin logró que Raquel se tranquilizara le empezó a contar su historia: 

Él era un árbol de recuerdos, este árbol es aquel con el que no puedes viajar al pasado, pero puedes viajar a ver un recuerdo tuyo. “¡Wow!, ¡es increíble!” -le dijo Raquel sin poder creer que todo era real. Conforme iba pasando el tiempo, el árbol y Raquel se iban haciendo más amigos, ellos hacían todo juntos; en las mañanas, antes de que sus papás despertaran, ella se escapaba de su casa y se iba directo al jardín donde estaba su árbol al que llamó Matt. Se sentaba debajo de él y le leía cuentos, le contaba todo lo que le había pasado en los últimos días y cuando llegaba la hora de irse a la escuela le daba un fuerte abrazo. 

Pasaron los días hasta que llegó el cumpleaños 12 de Raquel, en la mañana, como todos los días Raquel se dirigió a su jardín, pero esta vez gritando un enorme “¡Feliz cumpleaños Matt!” “¡Feliz cumpleaños Raquel!” -respondió. Matt le preguntó a Raquel qué quería de cumpleaños a lo que ella le respondió: “Bueno, ¿Recuerdas cuando me contaste tu historia y que me dijiste que podías hacer que los demás viajen a ver un recuerdo?”, “Claro” -respondió el árbol, “Quiero ver el día en el que naciste” -dijo Raquel. Matt le dijo que nunca había llevado a alguien al pasado. “¿Lo puedes intentar?” -dijo Raquel; Matt le contó que “Cuando un árbol de recuerdos nace, nace sabiendo que cuando lleva a alguien a ver un recuerdo siempre hay consecuencias, pero que él no puede saber cuáles son”. Ella le tuvo que pedir muchas veces al árbol que la llevara al pasado hasta que aceptó, “Muchas gracias Matt, eres el mejor”. Él sólo pensó en llevarla al pasado y segundos después se había ido, Raquel despertó y salió de la cama como si nada hubiera pasado, y así fue como perdí a mi mejor amiga

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