En el fondo del Mar Atlántico vivía un coral muy chiquito, blanco y muy rasposo

Seudónimo: Estrella de mar

En el fondo del Mar Atlántico vivía un coral muy chiquito, blanco y muy rasposo

El coral no podía hablar, pero era muy observador.

Se dio cuenta de que todos los demás corales tenían colores hermosos y brillantes que parecían arcoíris bailando con las olas.

No solo los corales tenían mucho color, sino que también los peces amarillos brillaban como el sol, las estrellas de mar eran muy pero muy naranjas, había conchas aperladas de colores pasteles y cada a animal oplanta marina se caracterizaba por un color diferente y especial.

Por todo esto el coral blanco sentía celos de todos los demás, deseaba ser como ellos, así que se le ocurrió un plan.

Esperó y esperó hasta que su amigo el pulpo pasó por ahí y le pidió que, si le daba un poco de su tinta para ponerse colorido, el pupo aceptó y lo bañó en su tinta, pero no logró quedarse pintado por mucho tiempo.

El coral lloró y lloró tanto que cuando pasó la víbora eléctrica le ofreció su ayuda para darle un poco de luminosidad y electricidad, pero lo único que recibió el coral fueron toques espantosos.

Después de dos meses de estar intentando pintarse con el color de los demás, se dio cuenta que era imposible.

Así que se escondió detrás de unas algas marinas para que nadie lo viera. Se quedó muy aburrido, solo y triste.

Un día cuando ya se iba a meter el sol, sintió cómo una red negra lo jalaba para atraparlo. Eran los buzos que buscaban corales más elegantes, diferentes y peculiares para adornar la pecera de un acuario de la ciudad.

No pasaron ni unos segundos cuando todos sus amigos del mar se unieron para defenderlo, jalando la red para el otro lado, su amigo el tiburón usó sus dientes para morder la red, los buzos se asustaron tanto que rápidamente se fueron.

Ese dia fue el día más feliz de la vida del coral blando, le agradeció a uno por uno su ayuda en intentar cambiarlo de color, aunque ya no lo creía necesario y les agradeció aún más por haber arriesgado su vida para salvarlo.

Descubrió que no necesitaba ser como los demás ni tener estos colores brillantes para ser bonito y feliz. Además, entendió que los buenos amigos son los que nos quieren tal y como somos.

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