Hoy

Seudónimo: Mila

Es extraño, ¿verdad?

 Como las aventuras más extrañas y locas siempre empiezan tan normal, como hoy. -¡Carolineeeeee, Carolinee despierta querida!...“ve al pueblo a buscar comida para la cena de año nuevo- dijo mi madre apurada.

Este año mi familia iba a ser anfitriona de la fiesta de año nuevo de 1901. Me paré y compré un boleto de tren para el pueblo más cercano, cuando me subí estaba tan cansada que me quedé dormida, solo quería dormir un par de minutos más para recargar energía. Cuando desperté vi a una señora vestida de forma muy rara, hablándome para que despertase.

 -Amelie, vamos despierta para que vayamos a casa- dijo la sra tranquilamente.

Yo estaba confundida, el tren no parecía el mismo al que me subí y todos estaban vestidos muy extrañamente. Me bajé con la señora y le pregunté qué había sucedido, ella comprensivamente me dijo que ya habíamos llegado a nuestra estación y que nos teníamos que apurar para llegar a almorzar. Claro que estaba confundida y quería decir que no y llegar a mi verdadera casa, pero mi estómago rugía y mis pies la siguieron a un edificio muy alto. Nos subimos a una gran caja gris metálica en la que habían muchos botones ,presionamos el que marcaba el número “6”, y después de un minuto se abrió las puertas de la  caja hacia un pasillo con tres puertas de madera.La señora tranquilamente abrió con una pequeña llave la segunda puerta. Ya dentro, ella me dijo que me lavase las manos para comer y yo sólo accedí con la cabeza, confundida. Me señaló sutilmente un acceso, como indicándome el lugar, entré y mi cuerpo solo ya sabía qué hacer, volteé al espejo y ví algo que me dejó en shock. Era alguien más, había alguien en el espejo que no era yo, tenía unos ojos azules brillantes, cabello castaño rizado, ropa tan extraña que me incomodaba un poco y hacía los mismos gestos que yo.

Salí del baño y fui a buscar a la señora para comer, porque aunque tal vez yo era otra persona, aún así tenía mucha hambre. Ella dijo que me sentara porque se iba a enfriar y que pronto llegaría mi padre a comer,  obedecí la indicación. Comimos y me preguntaron un poco de mi día a lo que no sabía qué responder, así que evadí todas las preguntas y cuando terminamos les pedí salir con “mis amigos”, excusa para poder buscar pistas tranquila.

Ellos no muy contentos por la idea asintieron, con la condición de que me llevara el teléfono y que volviera antes de la cena, yo acepté  y rápidamente tomé el bolso que tenía cuando desperté y me fui.

 Bajé por las escaleras, ya que todavía no sabía cómo funcionaba la caja de metal, lo primero que hice fue esculcar la bolsa. Encontré dentro una cartera pequeña con monedas y billetes, pero lo más interesante era que tenía una tarjeta con una foto de mi reflejo en el espejo, que decía: Amelie Jonson Main, ¡Ese era mi nombre!, eso fue un alivio. Busqué un rato pistas pero no encontré nada útil, caminé hasta un puesto de revistas y pedí el periódico, al vendedor le pareció rara mi solicitud,pero me lo dio, y al leer la fecha me quedé helada, decía que era el 31 de diciembre del 2021. ¿Pero cómo era posible si esta mañana era el 31 de diciembre de 1900?

Subí al edificio de nuevo y abrí la puerta tal y como lo había hecho mi acompañante, adentro se encontraba ella preguntándome porque había llegado tan temprano y si todo estaba bien, le dije que sí y me fui a un cuarto lleno de fotos de Amelie. Me quedé tirada en la cama por horas, hasta que mi mamá me dijo que me preparara para la cena de año nuevo, y amablemente me preguntó si quería que la ayudara a elegir qué atuendo ponerse, asentí y me dio un vestido que yo creía conocer, ella me dijo que ese fue el que usó la bisabuela para el año nuevo de 1901 y ¡Lo recordé! yo había comprado ese vestido para el año nuevo, pero ¿Eso qué significaba?, ¿soy yo la bisabuela?

 Me probé el vestido y ella me enseñó una foto ,me dijo que esa era su bisabuela, mientras señalaba a una chica .Cuando movió el dedo y yo me acerqué más, me vi ahí en la fotografía, ¡Era yo! y esa foto me la había tomado el día anterior. Ya en ese momento nada me sorprendía, empezó la cena y vi a muchos familiares que no reconocía. Mi madre me dijo que olvidó pasar a buscar el pastel y que si podía ir yo en metro, acepté y me dio las instrucciones.

 Me subí al metro y me quedé dormida de nuevo. Desperté con una viejita al lado diciéndome que ya llegamos al pueblo, miré la ventana y era de día, miré para abajo y tenía puesta ropa vieja, confundida, volteé para todos lados para entender qué había pasado, pero no habían respuestas, después de unos minutos llegamos al pueblo (al qué tenía qué ir) para buscar comida para la cena, ¿Pero cómo era posible sí unos minutos antes estaba en otro lugar y otra época?

 Cuando llegué a mi casa con lo pedido, mi madre molesta preguntó porqué había tardado tanto y si traía el cambio del dinero que me dio, yo un poco desconcertada revolví mis bolsillos y qué encontré una foto de Amelie.

Esta escena, todavía me causa pesadillas, porque ¿Cómo pudo haber sido un sueño si tengo su foto?,  ¿Lo soñé todo? La imagen de Amelie aún me persigue en mis sueños, buscando una respuesta.

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