La historia de las dos caras

Seudónimo: Manzano

Consejo de vida, uno nunca debe confiar en nadie.

Riki tenía 19 años, recién cumplidos. Pelo castaño, complexión delgada, ojos color café miel, se podría decir que era una chica común. Trabajaba en un periódico de su pueblo, y

no mentiré, ese no era el lugar más tranquilo. Tampoco diré que ahí  nunca pasa nada para que crean que esto comienza como las historias de siempre, en las cuales uno menciona eso y súbitamente todo empieza a formarse como un caos.

Sin embargo, tampoco es muy común oír cosas terroríficas, pero, ahí es donde esta historia comienza…

Iba de regreso a casa, eran alrededor de las 11 pm. Sí, venía exhausta, se le notaba, subió las escaleras a su cuarto y se alistó para dormir, antes vio un poco sus redes sociales en el teléfono, olvidándose de cerrar su cortina de la ventana, como siempre.

Los días pasaban, siempre eran repetitivos. Sin embargo, un día después de trabajar y después de regresar de su tiempo para ir a comer, ella vio las noticias y algo le pareció muy extraño, se preguntarán, ¿qué la hizo sentirse insegura en el pueblo en el que era un lugar tranquilo? Pues la respuesta es que sacaron un anuncio en el cual decía que Norman Heit, asesino serial de aspecto físico extraño a quien se le notaban varias quemaduras y cortadas, estaba suelto, y se la había visto por la zona en la que ella vivía. Sin perder más tiempo, decidió irse a su casa, tomar un baño y descansar  pues no quería pensar en eso, lo que no sabía, era que Norman ya pensaba en ella, había estado observándola diariamente desde su ventana que nunca cerraba.

Días pasaron iguales a éste, hasta que un día ella comenzó a sentirse que alguien la observaba, ya no podía bañarse tranquilamente, le daba miedo cerrar los ojos y lavarse la cabeza, cada día sentía una mirada fija, hasta dormida; sin embargo, ella no lo podía explicar, un par de veces recurrió a sus amigas pero le dijeron que deliraba. En una ocasión, recibió una llamada y podía oír una respiración del otro lado, sin embargo a los segundos la cortó la otra persona. Así pasó su vida alrededor de un mes, y ella ya no confiaba en nadie, sentía que cualquiera podría estar espiándola.

No había oído noticias sobre el asesino serial pero sabía que seguía libre. Un día hasta le pareció verlo, pero volvió a mirar al lugar en el que ella pensó que estaba y no se encontraba. Verdaderamente pensó que estaba volviéndose loca y de nuevo así pasó un largo tiempo.

Semana después de regreso a su casa de noche otra vez, ahora sí estaba segura que lo vio frente al jardín de su hogar y se asustó tanto que salió corriendo de su casa, rápidamente marcó el número de la policía, le dijeron que estar afuera no era seguro así que corrió a encerrarse en su casa, ellos decían que no iban a tardar, que no se preocupara. Su respiración era muy agitada tenía tanto miedo que subió a su cuarto y cerró todo con llave. Decidió sentarse en su cama, estuvo así por alrededor de 5 minutos pero pronto volvió a sentir esa sensación de que alguien la miraba, y recordó que había dejado la puerta abierta cuando corrió fuera de su casa, no duró mucho tiempo con ese pensamiento, pues algo la agarró de los pies, y fue ahí cuando dio su último aliento, sintiendo como una daga se clavaba en su corazón, el cual pronto dio su último latido.

¿Saben? Me han decepcionado, al principio les dije con astutas palabras que no confíen en nadie… Y sin embargo confiaron en mí, al contar esta historia. Y  bueno, realmente nunca sabrán porque yo la maté, o quién soy, pero pueden seguir pensando que fue Norman como la gente en ese pueblo lo hace, al igual que la ley lo hace… Irónico ¿No? Que fácil es poder engañar a las autoridades.

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