Los tres hermanos

Dron

Había una vez tres hermanos que se querían mucho. El mayor se llamaba Isaac y tenía 15 años, después le seguía Elías de 13 y Abdo de 11. Ellos eran muy pobres y vivían en un país llamado Líbano. Eran tan pobres que no tenían dinero para ir a la escuela a estudiar, así que empezaron a trabajar para poder comer y sobrevivir. Además eran huérfanos, pues su papá murió y su madre los abandonó porque sintió demasiado presión, por eso se fueron a vivir con sus tíos y algunos primos. Pasaron los años y dejaron de vivir con ellos pues ya eran más maduros.

Días tristes sucedían en su país: empezó la guerra contra Israel, así que los hermanos vieron la oportunidad de escaparse a ese país pues tenía mejores condiciones de vida y un mejor ejército. Sin embargo, al llegar ahí, los detuvieron porque no tenían documentos legales.  El ejército israelí fue quien los detuvo y fueron enviados un par de años en la cárcel. Ahí conocieron a otros señores encarcelados que les quitaban su comida y trataban de asustarlos, pero también, a algunos que los defendían y protegían.

En la cárcel aprendieron a hacer muchas cosas, como: tallar madera, electricidad, mecánica, etc. Cuando salieron juntos de la cárcel, los obligaron a realizar su servicio durante tres años.

Pasaron estos años en el ejército de Israel y no viendo futuro por su economía, decidieron salir del país e irse a vivir a México, un país que recibía a todos. Con el poco dinero que juntaron se fueron a vivir a una casa pequeña, empezaron a trabajar cargando cajas de ropa en el centro de la ciudad y aplicaron también lo que habían aprendido en la cárcel. A sus manos de tanto trabajar les salían ampollas, y siempre terminaban el día agotadísimos, pero tenían que seguir trabajando.

Poco a poco al pasar los años, el hermano mayor, Isaac, conoció a una muchacha y se enamoró, al mismo tiempo los otros hermanos también conocieron a unas muchachas y todos tuvieron familia.

Todo lo que ganaban lo ahorraban, fueron muchos años de juntar dinero, hasta que un día los tres hermanos abrieron una fábrica de ropa que les resultó muy buena porque empezaron a ser muy exitosos. De comer un pan entre tres hermanos, lograron salir de la pobreza y poder sacar adelante a sus familias.

A cada una de sus familias les enseñaron valores y principios, lo importante que es ser humilde, valorar lo que uno tiene y no desperdiciarlo.

Hoy en día toda la familia se junta todos los fines de semana a compartir anécdotas, tiempo, juegos y son una familia feliz.

Los tres hermanos, ahora abuelitos, les enseñan a sus nietos lo importante de echarle ganas y empeño a cada cosa que hagan en la vida.

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