Mandato virreinal

Seudónimo: per niña.

En un lejano y muy bonito lugar llamado “El reino de las princesas” vivían las hijas de los reyes y reinas de los lugares cercanos. En realidad, era un lugar especial sólo para las princesas donde no podían entrar más personas. En este lugar se organizaban pijamadas, fiestas e  incluso les enseñaban a comportarse como todas unas damas, pues se tenían que preparar para cuando se casaran y les tocara ser las reinas de su país.

En una noche de pijamada, Marlin, una de las princesas que vivían en ese reinado que nunca se podía estar quieta y le aburría todo lo que ahí le enseñaban, se escapó a su castillo junto con sus dos mejores amigas: May e Ilana. Las tres llegaron hasta el laboratorio del papá de Marlin, un rey científico que estaba a punto de crear el celular más moderno del universo.

Cuando llegaron al laboratorio, las princesas empezaron a revisar todo sin que nadie se diera cuenta. Ninguna princesa, ni el pueblo del reinado de sus papás, tenían celular, por eso es que les daba tanta curiosidad eso de los celulares que usaban en muchas partes del planeta. Toda la noche estuvieron probando los experimentos del rey científico y se dieron cuenta que estos inventos llamados celulares podían hacer las vidas de las personas mucho más fáciles.

Al día siguiente, Marlin, May e Ilana hablaron con sus papás para pedirles permiso de trabajar en el experimento del celular. Casi sin poder creerlo, las apoyaron muchísimo pues tenían ideas increíbles para solucionar los problemas de cada reinado. Trabajaron noche y día, y  cuando  por fin lo lograron, se sintieron felices porque no sólo las iban a conocer por sus papás o por ser princesas, sino que también por su trabajo como científicas para solucionar diferentes problemas.

Gente de todos los reinos iban a ir a la presentación de su invento. A todas las personas de los reinos se les dio un celular: desde la reina hasta el cuidador del ganado.

Después de un tiempo, las tres amigas empezaron a observar cosas extrañas en sus reinados. No entendían por qué, hasta que empezaron a investigar. Como futuras reinas se preocupaban porque la gente de sus reinados estuviera bien  y se dieron cuenta que algunos de los que tenían su invento les estaban dando un uso equivocado, abusaban del poder del celular: ya nadie hablaba cara a cara, los niños no salían a jugar, se dormían bien tarde, no hacían su trabajo bien por andar distraídos. Nadie estaba usando de manera correcta este dispositivo que reinventaron. Las personas aunque estaban en el mismo lugar, se sentían muy lejos y pronto dejaron de conocerse; es más, casi todos empezaron a necesitar lentes por estar tanto tiempo viendo esas pantallas luminosas.

Una persona muy sabia las hizo reflexionar y se dieron cuenta de que no explicaron cómo usar correctamente este celular, pues no aclararon que no podían pasar tanto tiempo con él. También se dieron cuenta que entre ellas, las princesas, y sus demás amigas, ya no platicaban ni se reían como antes, ahora sólo estaban preocupadas por tener nuevas aplicaciones o ver fotografías de otras personas.

Cada día se sentían más preocupadas, así que tenían que tomar acción rápidamente:

—¿Cómo vamos a hacer que usen correctamente el celular? —les preguntó Marlin una tarde muy preocupada.

—¡Ya sé! —contestó Ilana.

Pusieron buzones en todos los rincones y en ellos, como mandato real, tenían que dejar los celulares, así las princesas les podrían hacer los cambios necesarios para generar el bien y no el mal: unos cuantos ajustes en aplicaciones para que cuando pasaran demasiado tiempo con el celular, este explotara. 

Hicieron muchos letreros fomentando buenos hábitos. Al principio, muchos pero muchos, en serio sintieron que no iban a aguantar y que iban a morir sin su celular, pero poco a poco se dieron cuenta que sin tanto tiempo en el celular podían vivir más tranquilos, disfrutar la vida, apreciar la naturaleza y conocer a los que más cerca tenían. Se acordaron de la tranquilidad que se vivía en cada reinado, pero con la facilidad de hacer muchas cosas con la ayuda adecuada de un celular.

Los reyes, papás de estas tres princesas, reconocieron el trabajo de sus hijas y las nombraron, sin necesidad de casarse, reinas de pequeñas aldeas porque pronto podrían tomar decisiones importantes y ser unas verdaderas líderes de cualquier reinado.

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