«Perdida»

¡Adiós mamá, adiós papá! Gritó Sofía corriendo hacia la puerta con dirección al parque junto a su cachorro Max, un pomsky de 2 años muy juguetón, salieron corriendo y al llegar, después de estar ahí un rato notaron que había una cerca rota y decidieron asomarse, pero terminaron cayendo por una enorme bajada llevándolos directo al bosque. Antes de caer alguien logró salvarlos, al parecer no pudieron ver mucho porque se desmayaron del susto. Al despertar, estaban recargados en un árbol con una enorme hoja cubriéndolos, ambos voltearon al frente, había comida y una figura de algo terrestre, así como algo en el río, ¡esperen! Gritó Sofía con un pedazo de alga en la boca, pero las figuras escaparon rápidamente, Sofía corrió tras las figuras, pero no las alcanzó. 

Más tarde ella y Max siguieron la búsqueda y llegaron a una cueva, al poco tiempo escucharon un rugido que se acercaba a ellos, trataron de esconderse, pero no había dónde entonces vieron a la criatura llegar, era como una hormiga gigante que los empezó a atacar. Sofía sabía qué hacer así que tomó un palo para cubrirse, Max se escondió asustado tras escuchar más rugidos, después de haber derrotado a la hormiga gigante, los rodearon miles de hormigas muy pequeñas junto con otros dos grandes, Sofía cargó a Max y trató de defenderse, pero eran demasiadas. 

Antes de que las hormigas intentaran atacar, la figura terrestre apareció frente a ellos, pero no vieron gracias a que una gran ola de agua los sacó de la cueva. ¿Qué rayos fue eso? ¡Max…Max! Dijo Sofía muy nerviosa, volteó a todos lados y vio como Max se adentraba más en el bosque desapareciendo poco a poco, mientras veía vibraciones alrededor de él Sofía corrió rápidamente cuestionándose,

¿En qué problema me metí ahora?

¿En qué problema me metí ahora?

Repitió estas preguntas en su cabeza una y otra vez, porque por más que le gustaban las aventuras, ésta le parecía rara. Al llegar al lugar en donde vio a Max, metió lentamente la mano viendo cómo se desaparecía con vibraciones alrededor, metió la cabeza y notó que la llevaba a otro lugar, era como una playa donde volvió a ver a la figura del río, pero ahora en el mar. ¡Increíble! Dijo Sofía, debe ser un portal, probablemente no sea un bosque normal después de todo. 

Sofía pasó todo el día explorando, transportándose a base de lianas y enfrentándose con criaturas extrañas. Al atardecer, ambos regresaron a donde habían despertado, pero no podía dormir pensando en todo lo que había pasado y gracias a eso decidió caminar y sentarse en un árbol cerca, ahí vio a las dos figuras acercándose, la terrestre era un zorro y la del río un delfín. 

Su primera y única expresión en ese momento era sorpresa y preguntó: ¡ustedes nos salvaron! Tú trajiste la comida y el agua de la cueva ¿cierto? Dijo Sofia acariciando al delfín, y tú la hoja gigante y eres el que nos defendió ¿no? Dijo admirando al zorro, ¡ambos nos han estado cuidando! Ambos asintieron con la cabeza, pero debían irse. 

A la mañana siguiente, Sofía por más feliz que estaba, seguía preocupada porque parecía que no podrían volver a casa. Les preguntaba a las plantas qué hacer y ellas se movieron hacia el frente, las figuras sabían lo que pasaba y decidieron ayudarles, Sofía volteó a donde guiaban las plantas y vio a las figuras llamando a todo el bosque, todos rodearon una extraña piedra, cuando Sofía y Max se unieron, la piedra soltó una gran luz que guió a Max y a Sofía a la salida. Ella agradeció siguiendo el camino, pero el zorro y el delfín se negaron a quedarse porque después de todo el tiempo que habían pasado juntos en esa gran aventura, se encariñaron demasiado con Sofía y Max así que decidieron seguirlos, el delfín formó una gran burbuja de agua alrededor de él y regresaron juntos a casa.

Por otro lado, los padres de Sofía ya estaban súper nerviosos, llamando a la policía hasta que escucharon la puerta abriéndose, al ver a Sofìa junto con sus amigos, las criaturas fantásticas se les hicieron conocidas, pero no sabían de dónde, ellos ya habían pasado por la misma aventura, pero no recordaban bien porque fue hace muchos años, de lo que ellos no estaban enterados era de que las criaturas habían formado un portal secreto dentro de su casa para seguir protegiéndolos, por eso ya conocían a Sofìa y la ayudaron a volver.

Los papás la abrazaron y saludaron preguntando a dónde había ido y si estaba bien, al voltear atrás se sorprendieron y paralizaron, ya que vieron algo raro en su pared, pero antes de que pudiera decir cualquier palabra, Sofía preguntó: ¿Nos los podemos quedar? Los papás le explicaron que no tenían en dónde guardarlos, además que eran criaturas muy especiales y fantásicas que no podían vivir en el mundo normal, después de que hablaron y Sofía logró entender todo, el zorro les mostró el portal que habían construído y le dijo que de esa forma podían seguir visitándolos de vez en cuando.

Sofía los abrazó y corrió a su cuarto muy feliz por saber que podía continuar viendo a sus amigos, las criaturas fantásticas, mientras que en la entrada... 

¿Qué acaba de pasar? Preguntó el papá volteando a ver a la mamá, a mi ni me preguntes, respondió la mamá. 

Fin

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