La razón del dolor

Seudónimo: Tigresa

A veces uno se pregunta ¿por qué? ¿por qué todo lo malo me tiene que pasar a mi?, ¿por qué hay tanto dolor en mi vida? Es por eso que en esta historia Isabella y Jack te cuentan de su vida y del dolor emocional.

Todo empieza cuando Daniela una simple adolescente de 19 años se fue de viaje con su novio Max, en el cual se dejaron llevar a la luz de las estrellas. 

Unos días después del regreso, Daniela —quien cursaba el primer semestre de arquitectura— sufrió los mareos de lo inesperado. Asustada y angustiada, parecía imposible, pero no lo fue. Daniela cayó llorando,  diciendo “no sé que voy a hacer”. 

Daniela tenía razón, es imposible entender los misterios del amor. 

Cuando Max se enteró reaccionó de la mejor manera. Sin embargo, sólo hubo apoyo por parte de la familia de Daniela, pero al final lo único que necesitaban era tenerse el uno para el otro. 

A los 4 meses del embarazo compraron un departamento en España. Max —en contra de la petición de Daniela— abandonó sus estudios, más adelante tomó la decisión de pedirle matrimonio. La boda fue un evento íntimo donde solo estuvo presente la familia de Daniela. La luna de miel fue apresurada, debido a los 8 meses de embarazo. Hasta que finalmente llegó el día en el que Isabella llegó al mundo. 

Isabella, una niña de aquellas que todos quieren ser, con una vida muy feliz,pero eso acabó con la tragedia de su vida. 

A los 3 años nace Sofía —la nueva hermana de Isabella— quien más adelante tiene un accidente de coche, donde su corazón dejo de latir, mientras que el de Isabella se destrozó al enterarse. Después de muchas lágrimas y llantos cuando creyó superarlo, vino lo peor. 

Una falta de aire sintió Isabella, cayó en la cama del hospital después de un desmayo. Estudios mencionaron lo inexplicable, cáncer de pulmón muy avanzado, a lo que procedió mucho llanto y desesperación. Sin embargo, una bella noticia: el doctor confirmó que hay un donante disponible. La operación salió bien, Isabella superó lo que ha matado a tantos, o al menos eso pensó. A partir de ahí, le tuvo un gran respeto a la vida, hasta que un año después de vivir feliz, amanece de nuevo en el hospital. Salió a la luz la verdad que nadie sabía. “El mundo te toma por sorpresa” fue lo último que dijo antes de dejar de luchar. Se fue preguntándose a sí misma:
—¿por qué no lo supere, por qué se esparcía en mi cuerpo más y más mientras yo creía superar la muerte? y la pregunta del millón ¿por qué vivió con tanto dolor?.—

Comienza la vida de Jack, el niño conocido como el que perdió a toda su familia en aquel incendio. El huérfano que terminó en la calle y nadie lo ayudó. Hasta que llegó su “ángel” o más bien su “diablo” porque llegó a salvarlo de la calle pero a convertir su vida, en su peor pesadilla. Fue sacado del orfanato, donde Gabriel un hombre muy amigable, pero terrible por dentro lo adoptó. El infierno comenzó. Alcohol, golpes, hambre, sed y maltrato. Jack, sólo sobrevivió los siguientes siete años con lo más importante, con el recuerdo de una niña en el hospital. Se escondía y corría para ver a Lilian, una amiga que era el amor de su vida. La conoció yendo por el alcohol de Gabriel y al segundo lo desvió de su camino. Desde  entonces se veían todos los días, ella imploraba que se escapara, pero él se negaba. Hasta que un día los golpes fueron extremos, Gabriel estaba tan enfadado que los golpes fueron terribles, ahí es cuando la decisión es tomada y Jack se escapó, pero antes se encontró con la muerte. En el momento de la huida apareció Gabriel. 

Jack con mucho miedo tartamudeó —¿no fuiste a trabajar?—.

Gabriel lo golpeó y gritó —¿a dónde pensabas ir?— 

Jack enmudeció y Gabriel ¡sacó un arma! Jack vio su vida pasar. Le vinieron más recuerdos en el hospital, imágenes todos de esta misma niña, recuerdos como si fuera su propia vida, una de una niña rubia de ojos verdes llorando en su cama, otra imagen viene… ella en su cama, a punto de morir. Todas estas visiones lo hicieron reaccionar que esa fue su vida pasada y se preguntó ¿por qué, porque en mis dos vidas sufrí tanto? ¿Por qué no pude vivir una vida feliz? ¿por qué hay tanto dolor en mi? Al abrir los ojos recordó que está a punto de morir, empezó a correr más rápido que nunca, mientras corría le vinieron más visiones de la misma niña pero, ahora son momentos en los que está sonriendo. De ahí provienen visiones de él mismo de los momentos buenos con su familia. 

Por fin encontró a Lilian, la besó, la abrazó y por un momento miró al cielo, como buscando algo, pensó en su familia y en Isabella. Así se dio cuenta de algo revelador: por más miserable que fueron sus vidas, es imposible rendirse. 

Ahora tengo 72 años y soy yo, Jack. Vivo con Lilian, mi esposa, mi ángel y mis dos hijas. Contándoles a ustedes mi historia para que se inspiren a seguir adelante siempre, a nunca rendirse. Si hoy me preguntaran, te arrepientes de algo, yo les contesto: no. Cada paso en mi vida me ha llevado a lo que soy hoy y eso no lo cambio por nada. Aprendí que la razón del dolor no es gracias a las cosas que pasan, si no es por cómo reaccionas, puedes convertir la muerte de familiares en un dolor insoportable o en un recuerdo infinito y yo, ese día que miré al cielo decidí irme por el recuerdo infinito. Así que recuerda, la única razón del dolor eres tú. 

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