Gracias

Seudónimo: Princesa

Gracias que no veo sombras a través de las ventanas.
Gracias que no me caminan hormigas en la cara.
Gracias que puedo alargar la mano y tocar la de alguien más.
Gracias porque mi piso no esta frío.
Gracias por poder caminar erguida.
Gracias porque no me duele nada.
Gracias porque no se me caen las pestañas cada vez que me rasco los ojos.
Gracias por poder leer cosas hermosas a las 3 de la mañana.
Gracias por poder bailar samba bien.
Gracias porque el aire no huele a quemado.
Gracias por poder oír la respiración de mi perro.
Gracias por no oír gritos en la noche.
Gracias que existen los podólogos.
Gracias por no tener comezón.
Gracias por poder ver bien con lentes.
Gracias por poder sentir el cambio de temperatura si saco el pie de la cobija.
Gracias por ser hija todavía.
Gracias por haber llorado de amor y alegría.
Gracias por poder cocinar lo que se me antoja y comérmelo.
Gracias por darme cuenta que no hay familias normales.
Gracias que mi lista de miedos he disminuido.
Gracias por la música que me llega al alma.
Gracias por poder compartir mi vida.
Gracias por poder cerrar los ojos bajo la regadera.
Gracias por tener recuerdos de mi abuelita.
Gracias por acordarme que comí ayer.
Gracias por poder amar a mis hermanos.
Gracias al los olores que me transportan a los mejores momentos de mi vida.
Gracias que no me siento sola casi nunca.
Gracias a mi pelo chino.
Gracias por no tener pecas en las manos.
Gracias por que en mi cocina hay muchos platos sucios.
Gracias por ver desde el cielo, aunque sea una vez, las copas de las jacarandas.
Gracias que puedo oír el silencio.
Gracias que todavía me tiemblan las piernas.
Gracias que sé hacer trenzas francesas.
Gracias que mi hija no se sabe hacer trenzas francesas.
Gracias que no soy tartamuda.
Gracias que no tengo bochornos.
Gracias que aprecio el valor del contacto.
Gracias que todavía tengo ilusión de hacer cosas a escondidas.
Gracias que me puedo cortar las uñas de los pies sola.
Gracias por qué tengo todos mis dientes.
Gracias por poder salir en pijama a la calle y que nadie se dé cuenta.
Gracias que todavía me causa emoción comprar cremas antiarrugas.
Gracias que puedo usar vestidos escotados.
Gracias por qué a las 11:11 me cuesta trabajo saber que desear.
Gracias por aprender que si te mojas con la lluvia no te enfermas.
Gracias por qué no invitan a mis hijos a viajar en yate.
Gracias por qué los tengo a los tres acostados en su cama.
Gracias por poder llorar leyendo un libro.
Gracias por qué voy al salón de belleza únicamente cuando tengo ganas.
Gracias que no tengo las rodillas redondas.
Gracias que no soy Igor y Tigger al mismo tiempo.
Gracias por poder divertirme en un karaoke.
Gracias por la oportunidad de volver a bailar en un escenario.
Gracias que hay personas que disfrutan de mi compañía.
Gracias por aprender que la felicidad no es un estado permanente…
sino momentos efímeros de alegría.