Las horas negras

Seudónimo: Mar del Fin

Primera parte

He visto pasar las horas negras
y a mis gritos anunciando la tragedia
He visto pasar las horas mustias
como espinas adheridas a la hiedra
He visto pasar las horas ciegas
convertidas en delirios y tormentas

Fueron horas que anidaron en el rostro de mi abuela
Fueron horas que empañaron la mirada de mi abuela
Una dama que nunca hablaba de esa guerra
por no recordar a su hermana ardiendo en una hoguera

Devastada la estirpe de su padre
Desahuciada la memoria de su madre
Y su boca callaba cada herida, cada muerte
Y sus manos contaban cada herida, cada muerte

He visto pasar el tiempo cubierto de brea
en las pupilas verdosas que no heredé de mi abuela
y se siguen llenando de esquirlas mis arterias
y se sigue minando con fuego mi escalera

He visto pasar las horas negras
Tiempo sombrío y presagioso
que cubrió de fantasmas mis sueños y mi herencia

 

Segunda parte 

Soy la depositaria de un hueco en la memoria
He recibido el legado de una señal en la frente
Mis genes están marcados con una esencia de muerte

Y es que un verdugo perverso que ya ha portado mil nombres
no ha saciado su ansias, no ha satisfecho su sed
de la sangre de mi gente no se cansa de beber

Un holocausto de carne, un vertedero de huesos
Un mausoleo de pieles, un monumento de hiel
Y entre rezos y llantos mi pueblo aferrado su fe

Llevo a cuestas mi sentencia desde antes de nacer
porto la sangre de un pueblo que nunca dejó de creer
y en el desierto mi alma ya se ha cansado de arder

Yo no olvido. Nunca más. Tengo un pacto en la memoria
Yo no olvido. Nunca más. Es mi deber con la historia
Yo no olvido. Nunca más. Europa cubierta de sombras

A los designios de un mundo necio sigue anclada mi suerte
Seguiré respirando mientras me muestra sus dientes
Seguiré declamando mientras ellos aprenden

 

Tercera parte

Heme aquí
Desnuda entre versos temblorosos
Absolutamente removida
Atornillada entre la pena y la porfía

Sigo aquí
Con mi nombre y mi apellido de judía
Con la herencia que define mis creencias
Equilibrada entre el instinto y la sapiencia

Llego aquí
Recitando oraciones que no entiendo
Creyendo en profecías revocadas
Apostando a una utopía complicada

Callo aquí
Amordazada por los versos que no he escrito
Silenciada por el tiempo que no tengo
Estremecida ante el linaje en mis ancestros

Soy aquí
Un amasijo de verbos inconexos
Tinta oscura que edifica los recuerdos
Horas negras convertidas en promesas
en las pupilas valientes
que también forman mi herencia