Se nos va

Seudónimo: Coperacha

Joaquín se muere. Joaquín se nos escapa, se nos va, no lo puedo creer, sólo tiene seis años de edad.  La enfermedad lo invade por cada céntimo de su cuerpo, lo recorre desde la cabeza hasta la punta de los pies. Tan pequeño y se nos va. La vida no lo ha querido acobijar.

Los doctores se desvelan, quieren sus dolores aminorar.  Los doctores se los logran quitar. Joaquín ya no sufre, duerme nada más.  Los padres de Joaquín, siempre acompañándolo al lado de su cama, derramando lagrimas una hora no y siempre.

Todo empezó con un dolor de cabeza; no podía concentrarse en la escuela, no podía leer, no podía jugar futbol, todo el tiempo con esa migraña fatal.  Los papás lo llevaron al ISSTE, al Seguro Social; los doctores lo miraban por encima y le decían: es crecimiento de edad, no es nada, se le va a pasar.  Joaquín sonreía y le daba la mano a su papa.  No te preocupes mamá, seguro se me va a quitar.

La sonrisa de Joaquín cada vez era menos usual.

El papá de Joaquín buscando trabajo, un día sí y otro también, sin recursos para llevar a Joaquín a un doctor particular, vendiendo tamales en la puerta afuera de su zaguán, logra reunir dinero para, a Joaquín, a un doctor particular poder llevar.  Qué le pasa a su cabeza, le pregunta la abuela a la mamá, la veo más hinchada, parece que le va a explotar.

El doctor lo explora y le dice de diez pruebas que se tiene que realizar; a vender más tamales, y después de un mes de duro trabajar el papá, el dinero logra juntar, para las pruebas realizar.

El doctor, con un nudo en el corazón, logra su juicio y dictamen dar.

Cáncer, esa palabra asesina, mortal.  Ahora para la quimioterapia toda la familia dinero tendrá que juntar, mientras Joaquín a su casa tendrá con dolores que regresar.

El tiempo fue pasando y la quimio los dolores no lograba quitar. Los vecinos juntaron coperacha para al brujo poderlo llevar.  Los padres de Joaquín, con primaria trunca, se aferraban a cualquier solución agarrar; ni el brujo, ni el hierbero, los dolores de Joaquín lograron mitigar ni quitar.

Joaquín al futbol ya no puede jugar. La luz, a los ojos de Joaquín, le molesta cada día más.

Joaquín amigos en un futuro no tendrá, ni fiestas, aniversarios, viajes y estudios podrá realizar; las canicas, su juego favorito en la vecindad, solo en sus sueños lo podrá realizar. El mar nunca conocerá, ya ni en la televisión lo podrá mirar.

Tan solo seis años de edad, Joaquín se nos escapa, se nos va.

Joaquín ya no ríe. Joaquín llora, Joaquín grita, el dolor ya no puede soportar. El corazón de los padres quebrado en pedacitos está.

Joaquín, ¿qué mal al mundo hiciste que este dolor tuviste que tolerar?

Joaquín ya no grita. Joaquín ya no llora. El cáncer  su cometido logró realizar. Joaquín ya no sufre. Joaquín ya no ríe. Joaquín  descansa en paz.