El árbol mágico

Seudónimo: Pequeña pulguita

Había una vez una niña que se llamaba Lia. Un día sintió que le hacía falta comida y salió a caminar al campo. De la nada se encontró un pedazo de sushi por el camino. No sabía qué hacer y decidió plantarlo. Y entonces creció un árbol mágico de la tierra y Lia se sorprendió mucho.

Era súper mágico porque lo que le pedía la niña, el árbol se lo daba. Si le pedía una pizza, el árbol se la daba. Si le pedía una muñeca rosa, el árbol le daba una muñeca rosa. Lía se alegró muchísimo y su mamá también porque tenían ese nuevo árbol.

Lía quería pedirle cosas porque siempre iba hacia donde estaba. Pero un día hizo mucho calor y el pobre árbol mágico se secó. Ya no podía dar nada. Entonces Lía se fue corriendo para contarle lo que pasó a su mamá. Regresaron juntas a verlo y se dieron cuenta que estaba totalmente seco, que ya no estaba ni un poquito verde.

Estaban tan tristes porque ya no tenían su árbol. Le echaron agua pero ni eso funcionó. Al final del día no querían alejarse y decidieron quedarse ahí con él toda noche y dormir juntos.

Esa noche algo maravilloso y mágico pasó. Justo a medianoche la luna empezó a brillar muy fuerte porque era luna llena. Mientras dormían junto al árbol éste empezó a brillar igual de fuerte que la luna. Brilló tanto que cuando volvió a amanecer se dieron cuenta que volvía a tener vida.

El árbol se había recuperado, ya no estaba más seco. Así decidieron siempre cuidar de ese árbol y de toda la naturaleza para nunca más volver a ver un árbol seco. Lía y su mamá se sentían más contentas porque vieron que la magia más bella es ver todo lo que la naturaleza nos regala.