El Bosque Mágico

Seudónimo: Estrella

Sol, Estrella y Luna eran tres buenas amigas que un día decidieron ir a pasear al bosque. Estaban tan contentas platicando que no se dieron cuenta por dónde se metían. De repente se asustaron porque estaban perdidas. Las tres empezaron a llorar. Después de un rato apareció una hada muy brillante de colores y les dijo que no se preocuparan, que ella las iba a guiar.

El bosque tenía unos colores muy bonitos, tonos de verde brillante y con mucha luz. Estrella les preguntó:

—¿Se quieren quedar a vivir en el bosque mágico?

—No —contestaron las demás al mismo tiempo.

—No conocemos a ninguno de los habitantes de este lugar, se ve que aquí habitan muchos animales y que no son muy amigables —contestó Sol.

—Vean, niñas —dijo Luna—, sobre ese árbol gigante, ahí están las ardillas comiendo avellanas, están en uno de los árboles más grandes del bosque mágico.

Sol, señalando hacia un nido, les mostró que había búhos descansando, cuando de repente, escucharon pasos que tronaban hojas secas sobre el piso. Estrella  asustada, volteó a ver de qué se trataba, y cuando notó que detrás de ella había un gran oso gritó tan fuerte del miedo que hasta el oso se espantó y salió corriendo; el hada estaba tan asustada por los gritos que se escondió detrás de un árbol.

Los animales que se encontraban alrededor al ver el simpático incidente, comenzaron a reír hasta que el estómago les dolió y, ahí, Estrella  y sus amigas se dieron cuenta de que no corrían peligro en el bosque por lo que decidieron recolectar troncos, ramas y hojas para hacer una casita y poder pasar la noche.

—Tengo hambre —comentó Luna.

—Imaginen comer unos waffles —comentó Sol—.

—Con mucha nutella o con mantequilla y miel —dijo estrella .

Segundos mas tarde, el hada movió su varita mágica y, sobre un montón de hojas, aparecieron tres platos con waffles  llenos de nutella y miel y tres vasos de leche tibia con chocolate.

—Wooow —dijeron las niñas —, con imaginación todo es posible, gracias, hada, por esta rica cena.

—Ahora vamos a descansar —pidió Estrella.

Cuando entraron a su casita de ramas y hojas secas, encontraron que en el interior había tres camas con sábanas calientitas y una chimenea prendida. Nuevamente maravilladas le dieron las gracias al hada por ayudarles a poder pasar una noche inolvidable en el bosque mágico.

Al día siguiente gracias a las indicaciones del hada pudieron regresar a casa, sin embargo, se sintieron un poco tristes por dejar ese bosque mágico que tanto las había sorprendido.