Almendra y el espejo

Seudónimo: Wawa Rock

Almendra se estaba mirando por el espejo, se estaba arreglando para la fiesta de esa noche.

Era el cumpleaños 15 de su hermana y quería estar lo más hermosa posible.

  • ¡Almendra, se hace tarde! – la llamó su mamá.
  • ¡Ya voy, casi termino! – contestó ella.

Justo cuando iba a bajar por las escaleras de su casa, Almendra vio un destello breve de luz en el espejo. No le hizo mucho caso y siguió con su trayecto al coche.

En el camino al salón de fiestas se quedó pensando en ese pequeño destello, y llegó a la conclusión de que había visto algo mal.

Al llegar al salón de fiestas toda su familia ya los estaba esperando allí.

  • ¡Hola abuela! – gritó Almendra
  • ¡Hola corazón! – respondió ella – ¿Cómo estás?

La abuela de Almendra vivía fuera de la ciudad y eran raras las veces en que se veían ella y su abuela.

En un rápido momento Almendra visualizó el mismo punto de luz que vio unos minutos antes, y se dio cuenta de que había un espejo que antes no había notado.

Cuando se acercó, el punto de luz se volvió brevemente más grande, a ella le pareció un poco extraño. Al tocar el espejo su mano había desaparecido. Almendra asustada y cerrando sus ojos introdujo todo su cuerpo. Al abrirlos, ya no estaba en el salón, de lo contrario estaba en un lugar vacío, sin nadie ni nada, todo blanco.

La niña estaba asustada, pero al mismo tiempo se sentía en un modo de paz.

Caminó por mucho tiempo pero el paisaje no cambiaba.

Después de un muy largo rato, vio el mismo punto destellante. Al acercarse, otro espejo de igual forma y tamaño la esperaba allí. Almendra estaba muy confundida.

En ese mismo espejo, metió su cuerpo y un jardín lleno de arbustos estaba frente a ella. No lo podía creer.

  • ¡Almendra, hora de ir a la escuela! – escuchó a su mamá decir.
  • ¿Dónde estás? – contestó.

La niña lo entendió todo cuando abrió los ojos y un gran sentimiento de decepción la inundó, todo era un sueño.