Amor verdadero

Seudónimo: Súper escritora

En un pueblito muy lejano, había un leñador muy pobre llamado Filip. Él vivía con su mamá. Filip pensaba que no tenía destino, ya que todas las mujeres a las que Filip les había pedido ser su novia, ellas habían dicho: – ¡No pueblerino! Eres pobre, aléjate. Y la que más lo lastimó, le dijo que nunca encontraría el amor verdadero. Eso lo hizo pensar mucho que efectivamente, nunca iba a encontrar el amor verdadero.

Pero su mamá todos los días lo animaba diciéndole: – “No agotes esa luz que me alumbra todas las mañanas” (se refería a la felicidad). Entonces Filip se alegraba y se iba a trabajar.

Pero un día, Filip se enteró de que iba a ir de visita una princesa, la más guapa de la historia. Entonces Filip dijo: -¡Esa princesa se va a enamorar de mi!

Cada noche a partir de que la princesa llegó al pueblo, él iba a la ventana del cuarto de la princesa y aventaba una piedra a su ventana y decía: – Mi princesa querida, ven y cásate conmigo. Ella respondía: – ¿Cuál es tu nombre? – Él respondía: – Soy un príncipe millonario. La princesa le dijo que dado que no le creía, sería mejor que se fuera.

Después de varias noches, Filip finalmente contestó: – ¡Espera, que tengo que confesarte algo, soy pobre! Entonces la princesa se dejó ver y Filip dijo: – ¡Hola, mi nombre es Filip y espero que quieras estar conmigo! La princesa, asombrada, respondió: -¡Claro, si mi papá estuviera de acuerdo, porque él me quiere casar con un príncipe llamado Mariano; ¡es tan odioso!- dijo la princesa mientras suspiraba.

De repente exclamó: Sabes qué, ¡tengo una idea!. Te voy a vestir como un príncipe muy rico con tal de casarme contigo. Entonces, la princesa y Filip comenzaron a trazar su plan.

Llegó el día y Filip se preparó .-Lila, ¿estás lista? preguntó Filip; -Filip, ¿estás listo? -dijo Lila; él contestó que estaba listo.

-Buenas tardes mi señor- dijo Filip al rey y comenzaron a conversar. Filip terminó de hablar con el rey, salieron del salón y gritó Filip: ¡me casaré con la princesa!

Al siguiente día, Filip ya estaba vestido y Lila ya tenía su vestido de novia. En la fiesta bailaron, cantaron y comieron delicioso porque ya estaban casados.

De repente dijo Filip -¡Esto está muy mal!- Le voy a decir la verdad a tu papá. -Espera-, le dijo Lila. Filip continuó y dijo: -No soy el príncipe que ustedes creen que soy, a lo que el rey preguntó -¿Por qué dices eso?.

Filip dijo que era un leñador pobre. El rey dijo: -Te dejaré quedarte con mi hija, pero ella querrá regresar conmigo.

Pero no fue así, ya que Filip y Lila se quedaron juntos y vivieron felices para siempre.