Cuando el tiempo se acaba

Seudónimo: Samantha Rossi

¿Alguna vez te has preguntado qué sentirías antes de morir? Lo que pasa por tu mente, lo que recuerdas con una sonrisa y de lo que te arrepientes con amargura… ¿Te has preguntado si es verdad lo que dicen de ver tu vida pasar frente a tus ojos? Puedo decirte que eso no es verdad. Me llamo Vanessa Marcushamer y podría contarles la historia de mi vida, pero la verdad es que la historia de mi muerte es mucho más interesante.

Todo empezó cuando tenía 19 años y me diagnosticaron cáncer de hígado, lo descubrieron en una etapa muy avanzada y la probabilidad de supervivencia era de 4%. Mis papás me insistieron en que hiciera el tratamiento. Prácticamente me rogaron, consideré hacerlo, por ellos al menos, pero no podía permitir que mis últimos momentos fueran en una cama de hospital, sin mi pelo castaño y rizado, sin fuerza suficiente para siquiera pararme.

Los doctores me dijeron que tenía dos meses de vida como mucho. Fué en ese momento, en ese consultorio, frente al Doctor Martinez que decidí aprovechar lo que me quedaba de vida al máximo. Inmediatamente, cuando supe que iba a morir, decidí hacer una lista con 6 cosas que quería hacer antes de dejar este mundo.

 

#1. Aventarme en paracaídas.

 

Mis papás me llevaron a Las Vegas porque ahí estaba el servicio más famoso de paracaidistas, incluso Rhiana se echó de ahí. Quería que ambos lo hicieran conmigo, pero mi mamá dijo que de ninguna manera lo haría.

Ya en el avión, con todo preparado, mi papá me preguntó si estaba segura, a lo que contesté “¿Qué es lo peor que puede pasar papá? De todas formas ya me voy a morir.” Cuando me lancé, supe en ese momento que nunca sentiría algo igual, esa sensación que te llena todo el cuerpo, el sentimiento de que eres invencible, nada se le compara.

 

#2. Bucear

 

Cuando llegamos a Cancún, no podía creer el color del agua, era el color más hermoso que había visto, era una especie de azul verdoso, casi transparente.

Cuando me pusieron el traje de buceo me sentí como un astronauta, con un casco enorme en la cabeza. Cuando me sumergí en el agua, no podía creer lo que veían mis ojos, era como estar en otro planeta. Los colores, los peces, los corales, era todo espectacular. Creo que se podría decir que es lo más cercano al espacio exterior.

 

#3. Nadar con Delfines

 

Cuando llegamos a Miami y fuimos a la lancha en la cual nos llevaron por toda la bahía hasta llegar a un punto suficientemente profundo. Cuando me lancé al agua los delfines empezaron a acercarse a mi. Me aferré a la aleta de uno y me empezó a llevar por el agua, recorrimos el mar por alrededor de 10 minutos. Fue una experiencia completamente increíble.

 

#4. Cartas

 

Decidí que si me iba a morir, debería dejar un mensaje para las personas que fueron importantes para mi. Creo que es una buena forma de despedirme. No voy a leerles todas las cartas, me tardaría siglos, solo voy a leerles la que le escribí a mi mejor amiga.

 

Querida Sarah: No sé cómo empezar a despedirme, no se como decirte que dejarás de verme todos los días, que dejaremos de cantar juntas, de bailar, de reír. Nos recuerdo planeando nuestro futuro, viajaremos por todo el mundo, nos casaremos con el amor de nuestras vidas, viajaremos juntas con nuestras familias. Pensar en el futuro siempre fue divertido, nunca imaginé que yo no tendría uno. Quiero que me extrañes, pero que sigas con tu vida, vívela al máximo y sin arrepentimientos. Viaja, conoce el mundo, sácale lo mejor a esta vida porque te lo mereces. No te limites, estás destinada para cosas extraordinarias. No me cabe duda de que vas a cambiar el mundo, recuerda que yo siempre fuí tu fan #1.

Con cariño, Vanessa.

 

#5. Atardecer

 

Mi deseo final era ver un último atardecer en Acapulco, mi lugar favorito. Siempre me han encantado los atardeceres, me dan paz y simplemente es una vista hermosa. No hubo un día en el que estuviera en Acapulco que no saliera a ver el atardecer, no podía imaginar una mejor forma de pasar mis últimos momentos. Esperamos todo el día y alrededor de las 6:30, salimos a la terraza.  Mi mamá preparó unos platos con botana y montones de helado de menta con chocolate. Cuando dieron las 7:23, el cielo empezó a tornarse de tonos amarillos y naranjas, el sol se veía cada vez menos y lo último que vieron mis ojos fué el sol ocultandose en el mar. Simplemente me quedé dormida.

¿Alguna vez te has preguntado qué sentirías antes de morir? Lo que pasa por tu mente, lo que recuerdas con una sonrisa y de lo que te arrepientes con amargura… ¿Te has preguntado si es verdad lo que dicen de ver tu vida pasar frente a tus ojos?

La verdad es que no vi mi vida pasar frente a mis ojos, no tuve un recuento de los momentos buenos y malos, pero está bien. Los momentos que realmente importan se quedan con nosotros, la vida está medida en esos momentos, en las personas en las que dejamos una huella. Muchos dicen que no sabes lo que tienes hasta que lo pierdes. Ese no es mi caso, no me arrepiento de nada, viví mi vida plenamente y hoy puedo decir que la vida es corta, no hay que desperdiciarla en las cosas que no importan, porque cuando se acaba, nada de eso vale. No se puede vivir con miedo, no podemos esperar a que la vida acabe para empezar a vivirla. Muchas personas solo existen, yo puedo decir que realmente viví. Lo mejor que me llevo de esta vida es ese último atardecer.

 

Para mi querida amiga Sarah, este mensaje es para ti.

Con cariño, Vanessa