El abuelo y su identidad secreta

Seudónimo: El futbolista 

Había una vez un abuelo llamado Marcos que vivía en una casa muy lujosa. Él tenía un solo nieto que se llamaba Gabriel, de 15 años y que era el mayor aficionado al fútbol. Todos los fines de semana se quedaba a dormir en su casa.

Pero un día Gabriel descubrió que su abuelo tenía unos premios, algo así como trofeos, medallas, balones y balones de oro. Y le dió curiosidad pensar por qué tenía tantos premios y además vivía en una casa lujosa.

Ese mismo día le preguntó a su abuelo por qué tenía eso y le dijo: “me lo vendieron en el mercado y los compré de decoración”. Aunque él sospechaba que algo de esa respuesta no era del todo cierta, ya no preguntó nada más. Pasaron 3 meses en los que Gabriel no dejó de esforzarse por conseguir la respuesta a su gran misterio pero aun así no la  encontraba.

Pasó el tiempo. Un sábado a la noche vio que iba a jugar Argentina, prendió la tele de la casa de su abuelo 3 horas antes del partido mientras jugaba con su celular pues el abuelo se había ido de la casa desde hacía ya bastante rato. En las previas al partido, el comentarista habló acerca de un futbolista que sería la estrella de ese juego y mientras contaba sobre él mostraron una foto suya. Gabriel no prestó mucha atención a lo que el comentarista estaba enseñando; al escucharlos sintió que lo conocía pero no lograba descifrar quién era. El comentarista dijo que el jugador se llamaba David Lipus; entonces Gabriel investigó sobre él, encontró todos sus datos y vio que coincidían con los de su abuelo: misma fecha de nacimiento, edad, altura, etc.

Más tarde, cuando Gabriel ya se había dormido, el abuelo llegó. En la mañana siguiente Gabriel despertó muy temprano y ansioso así que fue corriendo a despertar a su abuelo y le dijo: – Abuelo Marcos, ¿por qué  nunca me dijiste que eras un futbolista de la selección Argentina? Su abuelo le respondió que no era un futbolista pero Gabriel no le creyó.

El siguiente fin de semana cuando su abuelo se fue un rato antes del partido de Argentina vs Brasil, Gabriel lo siguió en su bicicleta porque quería confirmar sus sospechas. Cuando el Abuelo Marcos llegó al aeropuerto de Argentina en su coche, Gabriel lo vio con Eitan Maglo, “el mejor futbolista del mundo”, y con todos los demás jugadores de la selección argentina en la fila para el vuelo que salía para Río. En ese momento, se sintió muy emocionado, fue corriendo y lo abrazó; le dijo que él sabía que era un jugador de fut.

Desde ese día empezó a ir a los partidos de su abuelo sin que sus papás se enteraran. Gabriel empezó a entrenar todos los días sin parar y le pidió a su abuelo que intentara que lo metieran al equipo de los adolescentes. Meses después lo metieron y se puso muy feliz. Entrenó y entrenó, se hizo el mejor de su edad.

Seis años después su abuelo murió. Y aunque Gabriel se puso muy triste, siguió jugando fútbol y logró que lo ascendieran al equipo oficial.

Siempre que metía un gol se lo dedicaba a su abuelo. Jugó y jugó hasta llegar a la final de la Copa del Mundo. Y lo logró, pero perdieron la final. Entonces la selección argentina y Gabriel tuvieron que esperar 4 años más para la próxima oportunidad.

Él siguió jugando por un año y logró ganar el premio mayor, varios trofeos y más. Así consiguió ser el mejor jugador del mundo. Tres años después estaban de vuelta en la Copa del Mundo.

Ya en la final iban perdiendo 2-0 contra España. En el medio tiempo,  Gabriel le dijo a su equipo que no pongan las cabezas abajo y que jueguen como si apenas hubiera empezado el partido. Así continuaron jugando. Al minuto 60 se la pasaron a Gabriel a lado de la portería contraria y le tiró tan duro que el portero no la pudo parar y fue gol. Como siempre se lo dedicó a su abuelo y le dijo al equipo “vamos equipo, ¡sí se puede ganar!”.

Al minuto 79 Gabriel  tenía el balón en media cancha e intentó tirar desde ahí. Entonces reunió todas sus fuerzas, le tiró y ¡gol! Toda la afición gritó en el estadio.

El comentarista no lo podía creer y dijo: “2-2 el marcador fue un golazo pero ¿Argentina logrará ganar?”.

El partido estaba a punto de llegar al último minuto que es el 90 pero le sumaron 6 minutos al partido. Argentina intentaba tirar pero la defensa de España era muy buena. Gabriel miró el tiempo y vio que decía 95:50, entonces gritó “10 segundos para el final, a por el gol”.

Agarró la pelota Gabriel, la afición gritó 10. Gabriel corrió y se burló de uno, 9. Se burló a otro, 8. Tiró de fuera del área y mientras volaba la pelota, 7, 6, 5, 4, 3, 2. El portero toca con los dedos la pelota y se va a tiro de esquina.

Última jugada. Tira el centro un jugador de Argentina, Gabriel salta 2.50 metros y le da con la cabeza,1. Y entonces… ¡Gooooooool! Gabriel al último segundo lo logró!

¡Argentina es campeón! Gabriel le dedica la Copa a su abuelo. Gabriel siguió su carrera y le fue muy bien por mucho tiempo más.

Muchos años después, Gabriel se hizo abuelo. Ahora le tocaba ayudarle a su nieto a hacer que pase lo mismo. Y así fue.  Logró que su nieto fuera futbolista a los 20 años. Tres años después  Gabriel murió, pero él veía a su nieto desde el cielo. Su nieto ganó todo, metía 3 goles por partido y cada uno de ellos se lo dedicaba a abuelo.  Esta tradición  pasó de abuelo a nieto por muchos años más…