El viaje a la Luna

Seudónimo: La chica que viaja a la luna

En el año 2030, un grupo de primaria de una escuela mexicana fue seleccionado para ir a sembrar árboles a la Luna porque ya era tiempo de que algunos seres humanos se fueran a vivir para allá.  El grupo estaba formado por seis niñas y seis niños de seis años que ganaron un concurso de excavación exprés.

A la Luna tuvieron que llevarse las semillas de los árboles, unas palas y unas anclas para atar las semillas y que no salieran volando porque en la Luna no hay tanta gravedad como en la Tierra. Cada uno de los niños y niñas eligió llevar las semillas de su árbol favorito. Entre éstos se encontraban algunos, como pinos y eucaliptos.  También había unos árboles frutales, como de manzana verde y durazno. Incluso hubo un par de niños que quisieron llevarse cactus porque les encantaban sus flores color azul marino.  La más original de todas fue la niña que escogió llevarse tréboles.

Un martes por la mañana, los niños agricultores se despidieron de sus papás y se lanzaron a la aventura en un gran cohete.  Al llegar a la Luna se pusieron sus trajes espaciales para respirar y se bajaron de la nave.

Se tomaron unas selfis y se pusieron a trabajar.  Cada uno tomó una pala y empezaron a enterrar las anclas. En total sembraron 400 árboles para que cuando crecieran produjeran oxígeno suficiente para que toda una colonia de humanos pudiera respirar. De esta manera, la gente que fuera a la Luna ya no necesitaría usar trajes y se podría mover con libertad.

Después de un mes, el trabajo estuvo terminado.  Las primeras semillas ya mostraban brotes. Todos los niños estaban muy contentos y tomaron más fotos para mandarlas a la estación de la Tierra.

Una vez que terminaron de sembrar, se tuvieron que quedar otros meses para confirmar que los árboles crecieran con buenos troncos y que las hojas estuvieran verdes.  Empezó a oler a bosque.

Los niños estaban muy contentos y se dieron cuenta de la diferencia entre una tierra sin árboles y otra con árboles. Antes de regresar a la Tierra, se tomaron más fotos abrazando a sus amigos verdes. Hicieron una fiesta y bailaron bajo la sombra de sus árboles favoritos. Cuando llegaron a la Tierra, lo primero que hicieron fue abrazar a sus papás y luego posar para salir en los periódicos porque fueron los héroes ecológicos del año.