La casa de las memorias

Seudónimo: Zeky

Desperté sin recordar en qué momento me dormí la noche anterior, estaba en el sillón  de la sala del apartamento, el cuál era pequeño pero acogedor, era en el piso tres,  tenía mi mesita frente al sillón, una televisión, uno que otro marco con fotos, más  adentro estaba la cocina y una habitación con mi cama.

Mire la hora del reloj de pared e iban a dar las dos de la tarde. Mire el mueble lleno  de papeles de investigación e intento de pistas. Mi último caso me estaba volviendo  loco, siempre que trataba de atrapar al criminal, había algo o alguien que me lo  impedía. Prendí el televisor para encontrar las noticias sobre mí y el caso que estaba  empleado

“Ian Hopkins, investigador del caso “Verónica” está en la búsqueda de “Paramore” el  criminal más buscado por el último año, confiamos en el joven detective Hopkins  para resolver este caso. Ahora, seguiremos con el pronóstico del clima”  Apague la transmisión y recargue mi cabeza en mis manos, no sabía bien cómo  solucionar este caso, pero algo debía pensar.

Comencé ordenando mi mesita, los papeles ordenados los acomodé y guarde en un  folio, tire algunas latas de cerveza y me fije de una pequeña nota con una fotografía,  no recuerdo haberlo visto ayer. La abrí encontrando mi nombre y una dirección, la  fotografía era con mi mejor amigo, James. Reconocí la letra y supe que era obra de  él, el criminal que llevaba tiempo buscándole la pista.

Rápido tomé mi saco, la dirección, la foto, salí del departamento fui en dirección al  elevador, bajé al estacionamiento y llegué hasta mi moto. Saqué las llaves, me puse  el casco y comencé a conducir a donde decía acordar la dirección.

Mientras iba en la moto pensé ¿Será que tiene secuestrado a James?

Desde el caso de “Verónica” no hemos hablado, suponía que era por distintos casos  que él tenía, aparte de yo estar en este caso, pero veo que Paramore tiene planes  distintos, espero que esté bien. Comencé a manejar carretera, ¿qué tan lejos está  esto? ¿Cómo pudieron capturar a James? Es tan buen investigador y detective como  yo.

Llegue a la dirección acordada, una casa abandonada, no muy original para  Paramore, aunque ésta se ve mucho más grande que una casita, espero acabar  rápido con esto. Entre viendo la casa en buen estado, un poco de polvo, pero nada  más. Recorrí el primer piso, la cocina con su mesa, refrigerador, fregadero, cajones,  y nada. Seguí con la sala de estar, dos sillones, uno más grande que el otro, un tapete,  televisor, mesa de noche, nuevamente nada. En el estudio había escritorio, papeles,  una silla movible, una ventana grande y un pequeño librero con algunos libros, pero  nada que se podría investigar. Subí las escaleras entrando al segundo piso, encontré  varias habitaciones, en todas había una cama empolvada, muebles en igual estado,  baños y armarios vacíos, pero nada de pistas o cualquier cosa que pudiera ayudar.  Volví a bajar las escaleras buscando algo que pudiera ser una pista, hasta que lo  encontré.

Una puerta que lleva al sótano. Abrí aquella oxidada puerta y comencé a bajar  escaleras, con ayuda de la linterna de mi celular, miré la ventana de abajo y vi que  era ya de noche, pero no importó mucho.

Alumbrando las paredes, las encontré repletas de fotos mías con James. En  cumpleaños, excursiones, campamentos, noche de películas, jugando de pequeños,  en la escuela. Se podría decir que es toda nuestra vida en solo una habitación. Pude encontrar apartado de todos los recuerdos, en el piso, un periódico de hace  unos años, premiando por el caso Verónica.

—Qué recuerdos, ¿no es así?

Esa voz la reconocería sin pensarlo, al voltear, me encontré con el mismísimo James,  su cabello oro y ojos castaños como el café americano.

—¡James!, qué bueno encontrarte, ¿Dónde está él? — preguntó con una sonrisa más  tranquila.

—De verdad no puedo creer que te hayan reconocido como un gran investigador,  pasaste más de un año tratar de averiguar a un criminal que siempre fue tu “Mejor  amigo”— hizo comillas con sus dedos al final, su mirada era amarga, aunque no  pudiera distinguirla bien.

—¿Qué? — no podía creerlo, él es…

—Sé que eres un idiota, así que te lo diré directamente, yo soy Paramore. Y otra vez  te probé que soy mejor que tú, ¿Te recuerdo quien resolvió el caso Verónica? — El caso “Verónica” ¡no¡, ese caso lo resolvimos juntos.

—¡Claro que ¡no! yo lo hice todo, tu solo ayudaste a decir lo obvio y robarme el crédito de todo, ¿Sabes lo que arruinaste mi carrera? todos creen que tú lo hiciste y gracias  a eso no pude conseguir trabajo y terminé en la calle. Con el caso de Paramore  probaba eso, no sabes resolver nada.

—James, lamento mucho lo que hice, si quieres puedo recomendarte y….. —No Ian, yo no necesito ni una miseria de ti ¡no puedo creer esto! llevamos toda la  vida juntos, nunca pensé que me alejaras de esta manera, pero con ello aprendí una  cosa, no debes confiar en nadie, ni siquiera en las personas más cercanas a ti — vi como caminaba hasta mí y sentí un golpe directo a mi estómago, escupí saliva  y no sentía el aire en mis pulmones, caí al suelo y lo miré desde abajo. Se alejó de mí y tomó una de las muchas fotos colgadas en la pared, de cuando  fuimos a un arcade cerca de nuestra hacienda.

—¿Sabes por qué me llamé Paramore?

Así se llamaba nuestro videojuego favorito, lo jugábamos siempre después de la  escuela, ¿te acuerdas?

— respondió

Seguí tratando de recuperar el aire, vi como sostenía la fotografía con la mano  izquierda y sacó un encendedor con su mano derecha.

— Aun estando en esta situación, me sigo acordando de ti- dijo Paramore Prendió el encendedor, lo acercó a la fotografía de nosotros y comenzó a quemar la  parte en donde estaba yo en esa foto, para después ver como el fuego comenzaba a  consumir poco a poco el resto de la foto.

—Bienvenido a nuestra casa de las memorias— dijo aquello y aventó la foto en el  fuego, que había causado al prender la primera foto, con ello las demás fotos  comenzaron a prenderse en fuego y rápidamente todo empezó arder en aquella  habitación

Estaba ocurriendo un incendio. Me levante rápido para salir de la casa, aunque James  no me dejo, jalo de mi tratando de retenerme ahí, no fue hasta que intenté subir las  escaleras que James trato de jalarme de vuelta, lo patee haciéndolo caer por las  escaleras, dándome la oportunidad de escapar.

Salí del sótano, sin darme cuenta si la puerta seguía o no abierta. Escape de la casa  que comenzaba a consumirse en el fuego, al estar fuera de esta, volteé a verla; estaba  siendo incendiada. Fue cuando recordé que James no salió. Comencé a escuchar  gritos de dolor dentro de esta.

Desperté. Estaba sudado y agitado, mire el reloj de la pared y marcaban casi las dos  de la tarde. En la mesa frente a mí, había una nota y una fotografía.