Los Girabra

Seudónimo: Ivanna

Era 1927 y la Guerra China comenzaba, este país entraba en un gran conflicto. Pasaron los años y la guerra no acababa, las personas se sentían angustiadas con lo que iba a pasar, estaban tristes y sin ilusiones; el presidente y las autoridades no sabían qué hacer, así que los científicos crearon unos pequeños seres a los que llamaron Girabra para que acompañaran a las personas durante este periodo tan triste. Los Girabra eran pequeñas bolitas moradas y peludas, tenían el tamaño de un puño; sus ojos eran grandes y tiernos y les encantaba cantar y bailar. Pero su poder más grande era justamente darle calma y paz a la gente mientras estaba la guerra.

Pasaron los años y la Guerra terminó, por lo cual, los Girabra ya no eran necesarios pues ya no servían para los fines que habían sido creados. Como eran tantos, tenían que encontrar un nuevo hogar.

Los Girabra encontraron un bosque en donde sintieron que tenían que integrarse a la tierra y florecer. En unos pocos días un milagro comenzó: en ese bosque sin flores, comenzaron a crecer las más preciosas flores de color morado, y crecían cada que los Girabra cantaban; aprendieron a ser independientes y a formar un nuevo hogar.

La tierra de ese lugar mejoró muchísimo, no solo por las flores, sino porque la tierra daba mejores frutos; se podía sembrar y había animales que se alimentaban de las plantas y frutos.  Todo en aquel lugar era diferente, el paisaje gustaba y encantaba a quien se quedara ahí.

En 2005, un científico que paseaba por este lugar, al mirar las flores, las desenterró. Inmediatamente salieron los Girabra, y el hombre los llevó a su laboratorio. Los estudió  y pensó que tal vez llegarían a ser buenas mascotas, que podrían convivir con los humanos una vez más  para acompañarlos, amarlos y apapacharlos en esa época tan llena de estrés, así que los llevó a una tienda de mascotas para que la gente los adquiriera.

Pasaron los meses y a las criaturas no les gustó la convivencia con las personas, porque además de haberse acostumbrado a ser independientes, los humanos no los trataban bien, eran crueles y poco cuidadosos por el tipo de vida que llevaban. Se sentían enojados, furiosos y tristes; nunca se habían sentido así.

Los Girabra tenían el poder de comunicarse mentalmente, así que una noche, justamente a las 12 en punto, decidieron reunirse en la Gran Muralla China.  Empezaron a discutir qué iban a hacer para solucionar ese problema:

— ¿Y si cantamos? —dijo uno de los Girabra.

— No porque nuestro canto es relajante —dijo el jefe de las criaturas—, y seremos sus esclavos, nos usarán cada que quieran.

— Pero antes hacíamos eso —dijo otro.

— Sí, pero ahora somos independientes —reclamó el jefe.

— Tengo una idea -dijo uno de los más jóvenes- ¿y si hacemos un canto que no sea relajante, sino todo lo contrario? Algo así como ¡PUM SPLASH, PUM SPLASH! —Todos estaban contentos con la idea.

— Me gusta la idea, pero necesitamos más —dijo el jefe.

— Estoy más viejo que una cabra y mi canción dirá: ¡Abracadabra, vivan los Girabra! —dijo el más viejo de todos.

Todos comenzaron a votar por las dos opciones hasta que ganó la idea del más anciano.

A la noche siguiente, los Girabra se reunieron por todas las calles de China y comenzaron a cantar: “¡Abracadabra, vivan los Girabra!”. Al principio, los humanos pensaron que era algo normal, pero al pasar los días ya no podían dormir nada, estaban de mal humor, se sentían cansados… El canto de estas criaturas comenzó a hacer efecto.

Ahora fueron los humanos los que tuvieron que juntarse para platicar sobre lo que iban a hacer con los Girabra: “¿Los encerramos?”, dijeron algunos, “¿Los dormimos?”, dijeron otros.

—Lo que tenemos que hacer es devolverlos a dónde pertenecen y dejarlos florecer en su hogar, para que puedan ser felices de nuevo y todos volvamos a estar en paz —comentó una pequeña niña que estaba en la junta. Todos le dieron la razón.

Devolvieron a todos los Girabra a su hogar en donde el milagro volvió a suceder y todas las flores y animales volvieron a ser felices. Por su parte, los humanos no volvieron a estar en paz pues vivían la vida muy rápido, pero cuando necesitan relajarse, acuden a los bosques, ahí en donde los Girabra cantan para que todo florezca.

Fin.