Mi querido Michael

Seudónimo: Desconocida

Los amigos son algo curioso, casi siempre sabes qué esperar de ellos hasta que te  sorprenden. En mi caso esa sorpresa no fue placentera. Michael era mi mejor  amigo, lo conozco desde siempre, fue mi compañero de alma y vida, siempre estuvo  ahí para mí. Mike siempre fue el primero en ofrecerme ayuda cuando lo necesité,  me abrazaba cuando lloraba y me sonreía cuando tenía un mal día.

Todo comenzó un 14 de febrero, nunca esperé encontrar un amigo de entre  tantas parejas de enamorados pero así fue, desde el primer momento Mike se  mostró amable y comprensivo conmigo sin esperar nada a cambio.

Ese mismo día Patrick, mi novio, había terminado conmigo. Yo tenía 12 años  y estaba convencida de que él era el amor de mi vida, aunque no hacíamos más  que agarrarnos de las manos y sentarnos juntos en el salón.

Michael se acercó a mí, su rostro estaba lleno de sentimientos. Yo lo juzgué  mal puesto que él era el chico callado de la clase, siempre solitario, siempre en la  oscuridad, nunca conmigo. El hecho de que se me acercara se me hizo sospechoso  pensé que me haría daño o se burlaría de mí. Era el día de los enamorados y mi  enamorado me había dejado hecha pedazos por lo que yo me negaba a disfrutar del  día con alguien más y mucho menos con el que nunca se había mostrado lindo  conmigo.

—¿Qué quieres Michael ?— dije con un tono bastante grosero, él sólo se sonrojó y  fue incapaz de mantener el contacto visual de mi feroz mirada.

—Quería preguntarte si querías mis dulces— dijo aún con las mejillas un tanto  rosadas.

Sabía que esos dulces se los había regalado Stacey McLaren y yo no lograba  entender por qué nadie me regalaba dulces a mí.

—¿Por qué me los das? ¿Les hiciste algo?

—No, pero te veías muy sola y quería compartir con alguien para no estar yo solo  también—. La calidez que emanaba me hizo sentir mejor al instante y no pude evitar  sonreírle e invitarlo a sentarse junto a mí.

Compartimos los dulces y platicamos todo el receso. Desde ese instante  Michael y yo nos volvimos inseparables y al día siguiente se sentó junto a mí en el  salón de clase reemplazando a Patrick que me miraba desde la esquina del salón  con una mueca de resentimiento en su cara.

Cuando cumplí 14 años Michael y yo nos encontrábamos en la azotea de su  casa mirando hacia la calle. Michael y yo conversábamos de cualquier cosa ya fuera  interesante o no, yo sabía todo de él y él sabía todo de mí, eso era lo que más me  gustaba de Michael, podía contarle lo que fuera y él nunca me juzgaría, siempre me  comprendería.

Se hizo un momento de silencio cuando de repente soltó.

—¿Sabes? Eres la única persona que me llama Michael, todos me llaman Mike. —¿Te molesta que no te llame como los demás?— le pregunté.

—No, me gusta.

Cuando tenía 16, di mi primer beso con Cole Higgs. En ese momento me  había sentido muy especial ya que él era un año mayor que yo y sólo pensaba ¿de  verdad Cole Higgs se fijó en mí? ¿De verdad era tan importante? ¿Estaba tan  flechado él por mí como yo lo estaba por él? Bueno, la respuesta a todas esas  preguntas era no.

La verdad era que Cole no estaba enamorado de mí, para él era sólo un beso  más y al día siguiente me había ignorado en los pasillos como si no existiera y eso  me devastó obviamente.

Ese día llegué a mi casa llorando y me fui a mi habitación sin comer y lloré,  lloré hasta que me quedé sin lágrimas, hasta que me dolió la cabeza y mis ojos me  pesaban. Poco después llegó Michael, su llegada me sorprendió tanto que dejé de  llorar.

Tocó el timbre, mi madre le abrió y ya se encontraba en la entrada de mi  habitación. Sabía que era él, sabía que venía a animarme y creo que ese fue el  momento en el que comencé a sospechar que lo nuestro era más fuerte que una  amistad. Michael vino a mi casa para nuestro jueves de películas.

—Traje tus papas favoritas para que hagamos un maratón.

—No tengo ganas— le dije y me di la vuelta en mi cama para darle la espalda. Él me ignoró y me abrazó. Eso era todo lo que necesitaba en ese momento. A mi  mejor amigo.

A los 18 años yo ya estaba perdidamente enamorada de Michael pero me  negaba a aceptarlo, me negaba a perderlo, a perder nuestra amistad y nuestros  recuerdos juntos pero en lo único que podía pensar era en él.

El día de nuestra graduación Michael no aparecía por ningún lado, lo busqué  por toda la escuela. Creo que incluso subí a la azotea para ver si se encontraba ahí  pero no estaba, Michael no estaba por ninguna parte y todos estábamos  buscándolo. El director decidió que continuáramos con la ceremonia, que no podía  retrasarse más de lo necesario. La graduación terminó y Michael no se presentó.  Todos fueron a la fiesta en casa de Stacey después, todos menos Michael.

Decidí ir a buscar a Michael a su casa a ver si se había olvidado de ir a la  ceremonia, Michael podía ser muy distraído a veces, pero nada me preparó para lo  que iba a encontrar ahí.

Una carta… De Michael.

Fue demasiado tarde cuando descubrí que Michael no era sólo mi mejor amigo, era  el amor de mi vida.

Eso fue antes de que se suicidara.Y en la carta decía:

Mi querida Juliette. 

Te amo. Te he amado desde que éramos niños y compartimos dulces en el recreo  pero el dolor no me ha dejado continuar con mi vida . El dolor de que probablemente

tú no me ames de la forma en la que yo te amo, de que tu destino está entrelazado  con el de alguien más, de saber que no soy yo al que extrañas, de que nunca podré  serlo… 

Nuestra amistad lo fue todo para mí, día y noche pensaba en ti y lo seguiré  haciendo donde quiera que me encuentre en este momento.

Siempre fui tuyo:

Mike.

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Han pasado 12 años desde que leí esa carta, desde que encontré el cuerpo de  Michael sin vida en su habitación, de que mi corazón se partió en pedazos. Los  doctores dijeron que fue una sobredosis.

Lo extraño cada día de mi vida pero eso no evitó que encontrara a alguien más o  mejor dicho, me reencontrara con alguien más. Con Cole Higgs. El chico que  comenzó nuestra historia juntos.

Sin embargo, hoy por hoy sé que me uniré a Michael pronto. Me  diagnosticaron cáncer de huesos y estoy en la etapa terminal. Los doctores no están  siendo optimistas con el avance que he mantenido pero me iré sabiendo que me  reencontraré con alguien muy especial. Con mi querido Michael.