Pasado presente con los ovnis

Seudónimo: Vigía

En muchos años más, estamos hablando del Infinito IV, en un tiempo en donde las personas ya no viven en el planeta Tierra, sino que han descubierto planetas y galaxias nuevas, los humanos se han dispersado por todas las galaxias y tienen el poder de construir con avanzada tecnología. Así como ellos, los habitantes de otros planetas también pueden construir y destruir.

Los humanos y los no humanos siempre habían estado en paz, pero como los hombres seguían expandiéndose por todo el universo y sus construcciones ya inundaban las galaxias, los alienígenas decidieron que necesitaban poseer la esencia humana para ser como ellos e incluso más fuertes.

Ahora te voy a contar mi historia, soy O.K.I. Soy hijo del doctor Jiménez. En realidad, soy más bien su creación ya que juntó el ADN humano con el de un pulpo y nací yo: un pulpo con seis ojos, una cabeza gigante color morado, con ocho brazos, una hermosa sonrisa y un suéter verde (éste fue regalo de mi papá, no tuvo nada que ver con el ADN).

Dicen los de mi hogar que soy el guardián espacial y que tengo que proteger a la humanidad, pero todavía no hago nada, estoy oculto en una luna del planeta Austuni, en la galaxia Chifulimpulab porque las personas que me ven piensan que soy un extraterrestre y me tienen temor.

Un dia como cualquiera en Austuni, vi al doctor construyendo algo, me acerqué y al preguntarle qué hacía, él me contestó:

-Estoy construyendo una máquina del tiempo… será tu arma para vencer a los no humanos… ya es tu momento.

Mi padre murió a los tres días a causa de un ataque extraterrestre a Austuni. A pesar de mi tristeza decidí tomar venganza, así que tomé la nave del doctor Jiménez, convencí al ejército que quedaba y juntos partimos a Pasamandro, el planeta en el que vivía el hermano del doctor.

Al contarle la noticia, me contó cómo antes los no humanos eran aliados de los hombres, pero todo cambió por la ambición de un general alienígena que en su búsqueda de poder desató la guerra entre especies.

Decidí que la única solución era cambiar el pasado, encontrar a ese general y convencerlo de vivir en paz.  Lo que no sabía era que un agente secreto de los extraterrestres había escuchado toda la conversación.

Al verse descubierto, el infiltrado tomó su nave y se marchó con destino a la guarida de los no humanos a contarles lo que había sucedido. Cuando el rey de los extraterrestres se enteró del plan, mandó tropas para atraparme.

Apenas pude llegar con vida a la máquina del tiempo. No había tiempo para pruebas.  Me preparé para viajar al Infinito II en donde aún reinaba la paz entre los humanos y los no humanos. En mis oídos sonaba la voz del hermano del doctor recordándome, “si cambias el pasado, cambias el presente”.

Al llegar, busqué el taller de mi padre. Al entrar escuché muchas voces y permanecí a un lado donde no podían verme.  Mi padre daba una entrevista a la prensa informándoles que a causa de la amenaza de la guerra, crearía a O.K.I. para enfrentar a los enemigos.

Llegué a la base de los alienígenas a hablar con su rey. Era una decisión muy difícil para mí: eliminar la amenaza significaba que el doctor Jiménez no tendría ya necesidad de crearme. Al verme, el consejero del rey me recomendó eliminar a los humanos de todo el universo y vivir,  pero esa no era mi misión, así que la historia de mi vida quedará en mi memoria para conservar la paz entre nosotros para siempre.