Reloj detenido

Pseudónimo: El tiempo

Seguimos esperando al mañana,

86,400 segundos para el siguiente amanecer.

Todavía estamos corriendo para llegar a esos segundos

preocupados por el mañana y no por el hoy.

Días, semanas y meses, creados para disfrutarse instantáneamente,

intranquilidad de no aterrizar a ese mañana.

Tomamos tiempo imaginando ese momento, los segundos anhelados.

Respiraciones rápidas creadas para soportar el tiempo,

el temeroso tiempo que a su paso azota y aterra.

Manecillas detenidas por segundos causan ansiedad:

nuestro último segundo se aproxima; a pesar del poco tiempo, seguimos ansiosos

de que llegue el mañana.

El mañana aterriza justo delante de nuestros ojos… convirtiéndose en el hoy que

tanto odiamos,

anhelando nuevamente el mañana y repudiando el ayer.