Siempre te amaré

Seudónimo: Lila

Una mañana, el oso Alex se despertó temprano y bajó corriendo las escaleras para llegar a la cocina.

-Le prepararé a mamá un pan tostado con miel para el desayuno- dijo el oso Alex.

-¡Pienso que le encantará!

Alex se subió a una silla para alcanzar el bote de miel. ¡Crach! El bote preferido de su mamá, donde siempre ponía la miel, se rompió.

Alex, en serio, no tenía intención de romperlo. ¿Ahora qué le diría a su mamá?

Entonces, Alex subió al cuarto de su mamá para ver qué estaba haciendo y vio que ella estaba haciendo sus ejercicios de la mañana.

-¡Hola Alex, buenos días!-. ¿Acaso se rompió algo allá abajo?- preguntó su mamá.

Alex ignoró la pregunta. -¿Tú solo me amas si soy bueno?-

La mamá le respondió:  – Yo siempre te amaré-.

– ¿Aún cuando haga cosas que no están bien? Preguntó Alex.

– Claro Alex, aún cuando hagas cosas que no están bien, te amo.

– ¿Y qué pasaría si tengo una pelea de almohadas con mi hermano y todas las plumas de la almohada se salieran?. ¿Todavía me amarías?, le preguntó Alex a su mamá.

– Claro que te amare, aunque tendrás que recoger todas las plumas – respondió su mamá.

– ¿Y qué pasaría si tiro todas mis pinturas y mi hermanita bebé se pinta con todos los colores? ¿Aún me amarías? – preguntó Alex a su mamá.

– Claro que te amaría aunque tendrías que bañarla – le respondió su mamá.

– ¿Y qué pasaría si se me olvidara cerrar la puerta del refrigerador y mi hermanita bebé sacara todo? ¿Aún me amarías?-  preguntó Alex a su mamá.

– Claro que te amaría, aunque no habría comida para cenar – le respondió su mamá.

– ¿Y si agarrara el estambre de la abuela y me lo enredara en la cabeza? – preguntó Alex a su mamá.

– Claro que todavía te amaría, yo siempre te amaré – le respondió su mamá.

– ¿Pero por qué estás siendo un oso tan preguntón? – le pregunta su mamá a Alex.

Por un momento Alex no supo qué decir, y luego dijo: – ¿Qué pasaría si por accidente rompiera tu bote favorito de miel? ¿Todavía me amarías? – preguntó Alex aferrado.

– Sabes que siempre te amaré – le respondió su mamá. Vamos Alex, yo creo que ya es hora de desayunar.

Y cuando llegaron a la cocina:

– ¡Ay no! chilló su mamá cuando vio los pedazos del bote de miel.

-¡Ese era mi bote favorito Alex!

– ¡Perdón! – dijo Alex. Dos lágrimas cayeron de sus ojos. -Tú dijiste que todavía me amarías.

– Claro que todavía te amo- dijo su mamá mientras le daba un fuerte abrazo.

– Espera, tengo una idea – gritó Alex entusiasmado.

– ¿Qué es lo que tienes en mente? – preguntó su mamá.

– Es una sorpresa – respondió y se fue corriendo a su cuarto.

Buscó en su caja de juegos, buscó en su closet y buscó debajo de la mesa, hasta que  encontró lo que buscaba. Sacó sus pinturas, un poco de agua y un pincel.

Un ratito después, Alex se dirigió hacia abajo y le dio un bote nuevo a su mamá.

– Pero ten cuidado, aún puede estar fresca la pintura – le advirtió Alex a su mamá.

– Tendré mucho cuidado – dijo ella, con una gran sonrisa. Porque éste será mi nuevo bote favorito para la miel.