Tribulación envuelta en marejada

Seudónimo: Ishah Durin

Tribulación…

Me siento cansada, encerrada, adolorida, abrumada,

como si me hubiesen clavado una daga.

Pensaba que era un ser en el que podía confiar,

en el cual podría poner mi alma para que la sostuviera.

Pensaba que era un ser bello y pleno,

que el lazo entre nuestras almas, nunca sería alterado, desbalanceado.

 

Confieso que todo fue una mera ilusión.

 

Jamás se piensa en el daño y el impacto que pueden causar las palabras.

La palabra, la lengua, la intención.

Las palabras hieren y desgarran como las uñas de una fiera,

son capaces de arrancar tu rostro tal y como lo hace el fuego.

La palabra es capaz de camuflarse tal y como lo hacen las montañas,

detrás de una niebla densa,

es capaz de esconderse en lo profundo de una concha de mar.

Las palabras pueden ser tan bellas, llenas de vida, de devoción y encanto,

son perfectas,

son el arma ideal para extinguir y para enriquecer un alma, un ser.

 

Las palabras no son perversas, ni tampoco afables,

lo que las hace de esta manera es la lengua, la poderosa lengua,

la que no siempre somos capaces de controlar.

A veces solo nos lleva como las olas del mar,

de adentro hacia afuera y de afuera hacia adentro.

Pero tal y como lo hacen las olas del poderoso mar,

las palabras también dejan huella, dejan historia, un pasado.

 

Nunca sabemos qué tan lejos llegará esa ola hasta que se acerca un poco más,

lo único de lo que estamos seguros es que siempre regresará,

al igual que la palabra de la mano de la lengua.