Un año a través de mí

Seudónimo: Valeria Klein

 30/09/2016 

El amor, la atracción, el desamor y el rechazo son cosas que todo adolecente debe de vivir. Es más, toda persona pasa por estos acontecimientos. No es necesariamente agradable, pero he aprendido que es parte de la vida y, en especial, que no solo existen esas cuatro palabras, sino que existen una rama de conceptos, títulos y sentimientos que no siempre son reconocidos, sin embargo, nos hacen sentirnos vivos. 

20/09/2015- 26/09/2015 

Mi nombre es Valeria Klein, tengo 15 años y me encantan los deportes. Tengo una vida social buena y hasta ahora nada ha cambiado. Todos hablan sobre cómo a esta edad el drama es el personaje principal de la vida, pero por ahora estoy viviendo una vida muy tranquila, a veces hasta pienso que es un poco aburrida. La gente que me ama siempre me dice que VIVA. Me dicen mucho que debo dejar de vivir por la vida de los demás y que empiece a vivir la mía, yo no entiendo qué significa eso. 

Es verano, no hay mucho que hacer. Mi verano se basó en ver a Laura todos los días y jugar Voley de playa hasta que mis piernas no podían más, la única preocupación que teníamos era entrar a prepa. 

Laura, ella es mi hermana del deporte desde que tengo memoria, es una amiga real y me ha acompañado a lo largo de mi vida. Este verano ella me quería presentar a su nuevo grupo de amigos, ella conoció a este grupo de amigos en un curso y desde entonces ellos nos retan en voley, obviamente cuando yo escuché esto acepté. 

Llegó el día, estaba muy nerviosa no solo del juego, sino de conocer a los amigos de Laura, esto era importante para mí porque quería formar parte de su grupo y expandir mis amistades. Fue ahí, donde creo que me pasó lo que es conocido como un “Flechazo”. 

Llegó un grupo de niños, eran entre 7-10, todos me cayeron bien, formaron parejas para hacer un mini torneo contra Laura y yo, entre ellos Gabriel y Aaron, eran contrarios uno al otro ante mi percepción. Aaron era alto, tenía el pelo negro y los ojos azules; mientras que Gabriel era de estatura normal, tenia el pelo rubio y los ojos negros. Al empezar el partido contra estos dos no pude ignorar el hecho de que Aaron me llamaba la atención. 

Esto era raro, esas cosas no me pasan a mi, y lo peor es que no sabía que me estaba pasando solo lo vi reírse y esa carcajada bastó para darme mariposas en la panza. Acabó el mini torneo, yo estaba muy orgullosa de muchas cosas pero principalmente mi victoria en el torneo, y que por lo que vi y senti les caí bien al grupo. Solo había algo que no entendía y era lo que sentí en esos segundos, esos 5 segundos de risa que fue algo nuevo para mi; decidí ignorar ese momento. 

Mientras me despedía, hablé con Gabriel y con Aaron, ambos me cayeron muy bien, quedamos de vernos en algún futuro y toda su banda se fue a cenar. Lo primero que yo quería hacer es hablar con Laura, cuando le conté ella rió y me dijo que probablemente me gustaba Aaron o que tenía un “crush” en él, eso es nuevo para mí, no entendí muy bien qué significaba eso. 

20/NOV/2015 – 20/DIC/216 

El tiempo pasó, todo se tranquilizó Aaron y yo seguimos hablando, tranquilamente como amigos supongo. La vida se complica un poco, la adolescencia cada vez se vuelve más difícil, hay sentimientos, peleas de amigas, discusiones con la familia, pero yo tenía a Aaron como apoyo y aunque suene raro, hizo mucho, más de lo que hacían mis amigas por mi. Era como si hubiera formado una conexión 

diferente con él. Éramos probablemente amigos poco probable desconocidos y posiblemente para mi, amantes, o bueno eso esperaba yo. 

Me pregunto ¿Por qué engancha el no saber qué siente el otro? El tiempo es poco, pero la desesperación, el desvelo, el no saber si los sentimientos son correspondidos se siente como una llama interna que va quemando todo, no duele pero desespera y principalmente consume, me atrapa hasta el punto en el que ya no puedo salir, cada vez es peor; las dudas, la incertidumbre, todo. 

21/DIC/2015- 28/ABR/2016 

2016, año nuevo, cosas nuevas, no pasaron muchas cosas diferentes, o sea, si hubieron algunos días en lo que yo pensé que Aaron y yo avanzamos, pero por el otro lado, también existía esa parte de mí que se estaba empezando a cansar. 

Todo cambió en febrero, fue un mes raro, nos distanciamos un poco porque no teníamos donde vernos y cuando nos veíamos había gente. Todo se enfoca en la fiesta de Yeremia cuando la bomba se soltó, Gabriel se me confesó, yo no tenía idea, no tenía cómo saber, yo estaba perdidamente concentrada en Aarón; cuando él me dijo lo que sentía no supe contestar, me quedé helada y lo primero que hice fue correr y dirigirme al baño con Laura para hablar. 

Ella me dijo que Aarón nunca había sido claro y que no perdiera esa oportunidad. Salí del baño para encontrarme con sus ojos y lo único que pude pensar era que la definición de lo nuestro es y siempre será un “casi”, y en tanto a Gabriel, era “tal vez”. 

Transcurrió la noche, decidí dejar a lado todo lo que pasó esta noche, hasta los últimos 10 minutos de la fiesta, cuando me dirigía a la salida sentí una mano jalando hacia atrás, era Aaron solo me vio a los ojos y me beso. Fue un beso apasionado, tomando en cuenta que fue mi primer beso me sentí un poco nerviosa, pero esos fuegos artificiales, esa chispa de felicidad ese fuego que en vez de consumirse dentro de mí, explotó y ya no había vuelta atrás. 

Cuando nos separamos escuchaba su respiración, abrió los ojos, me vio, sentí que estuvimos ahí por horas, hasta que dio un suspiro y me empezó a gritar que nadie podía enterarse de esto; Gabriel estaba enamorado de mí, logré entender, él era su mejor amigo, empezó a decirme que esto no era posible que se equivocó que no quería lastimar a Gabriel. Logré calmarlo, lo tranquilicé, le dije que no se preocupe que entendía que su amistad va primero. 

Estas palabras dolieron para mí, sé que es lo correcto para él, yo no quería interferir en su amistad. Estos sentimientos ahora me dolían, sabía que él quería estar conmigo, sin embargo, no podíamos, regresando así a lo de antes, un “casi”. 

29/MAR/2016- 30/AGO/2016 

Ya ha pasado un tiempo, el recuerdo de lo que pasó se iba desvaneciendo y cada vez el sentimiento de amor e ilusión se convierte en melancolía y hasta rencor, en especial estaba enojada. Sin embargo, cada día nos hicimos más cercanos como amigos. Hubo un lapso de tiempo que no nos vimos, pero las últimas semanas nos hemos visto mínimo 2 veces a la semana y hemos hablado de todo, hasta me habla de otras niñas. Miento si digo que al principio no dolió, no obstante, el tiempo se ha vuelto solo una espinita en mi corazón. 

Claro que había cosas raras, no era una amistad normal, habían días que solo quería gritarle en la cara, ya llevábamos casi un año así y él seguía siendo un signo de interrogación en mi vida, no lo entendía al principio, no lo entiendo ahorita y no creo que lo entenderé nunca. 

1/09/2016 – 28/09/2016 

Empezó septiembre y de verdad no entiendo cómo pasó tanto tiempo, es decir, ya en breves se cumplirá un año desde que lo conocí. Estos días fueron raros porque hemos comentado todo lo que hemos vivido durante el año, en especial sobre nuestra relación fallida. 

Estábamos juntos en un grupo de ayuda a necesitados por lo que hablábamos mucho. Comencé a darme cuenta que Aarón significaba para más de lo que yo creía, y me molestaba mucho. Hablé con Laura del tema y me dijo que ya era momento de aclarar las cosas y ponerle término a esa relación. 

29/09/2016 

Una noche fuimos a una fiesta a casa de Raúl. Laura me dijo que abordaría a Aarón. Mientras ella hablaba con él, yo fui a hablar con Gabriel sobre lo que pasó entre los dos y le pedí una disculpa en caso de haberlo lastimado. Después de pedirle perdón me confesó que no me había olvidado del todo y que le costaba trabajo aceptarlo. Le supliqué que me olvidara, que yo no era para él y que lo nuestro nunca iba a funcionar. Tal vez fui muy honesta, pero le expresé que lo nuestro era imposible. 

Los días pasaron, mis papás se enojaron conmigo porque en casa, mientras sonaba el teléfono, no lo atendía. Era un accidente porque no estaba prestando atención, sin embargo, se me juntaron las emociones del regaño y me hicieron salir corriendo al baño. Cuando entré, escuché la voz de Aarón afuera de la puerta, supuse que ya había acabado la intervención, él me estaba esperando afuera. 

Salí para encontrarme con Aarón. Sus ojos, en conjunto con su rostro, mostraba preocupación. Me preguntó con voz tierna ¿qué pachó? No salió nada de mí, solo me quedé callada hasta que me invitó por un trago el cual acepté. Después de algunos tragos, busqué a Laura, pero no la encontré, lo que me hizo pensar en que yo era la que necesitaba hablar con él, no ella. 

Busqué a Aarón, lo invité a hablar; al principio me estaba ayudando con la situación de mis papás, se sentía muy bien recibir su ayuda. Tomé valor, fue una combinación de muchas cosas, incluyendo el alcohol. Se lo dije todo, cada duda, cada sentimiento, todo. Él agarró una botella, le dio un sorbo y mirándome a los ojos, me dijo que el quería conmigo, pero no podía, no quería lastimar a Gabriel y le daba miedo romper nuestra amistad. Me llené de rabia y le dije estaba cansada 

de ser como un “casi algo” para él; Aaron está de acuerdo, pero no sabía qué hacer. Quedamos que él hablaría con su amigo y me haría saber qué pasaba. 

30/09/2016 

Estoy aquí, un año después de que todo comenzara. Estoy tranquila sabiendo que mis sentimientos son recíprocos. Estoy enojada porque sigue siendo un “podría ser”. No he sabido nada de Aarón todavía, pero sé que lo que pase va a ser lo correcto. Al final, he aprendido que esta es una experiencia que tenía que vivir, no fue nada específico, no tenía un término real, era una zona gris, no era blanco y no era negro, lo único que puedo decir es que me hizo vivir. 

Cada sentimiento, sea positivo o negativo me hizo sentirme viva, me hizo darme cuenta que mi vida va cambiar y que no me puedo esconder de ella. 

El amor, la atracción, el desamor y el rechazo son cosas que todo adolecente debe de vivir. Es más, toda persona pasa por estos acontecimientos. No es necesariamente agradable, pero he aprendido que es parte de la vida, y en especial, que no solo existen esos cuatro conceptos, sino que existen una rama de conceptos, títulos y sentimientos que no siempre son reconocidos, pero que nos hacen sentirnos vivos.