Un encuentro mágico

Seudónimo: Ale

Cuenta la leyenda que en un pueblo llamado Wakabu había un niño  muy dinámico que iba a una escuela llamada WorkSpace. Él se llamaba Jack, nadie sabía por qué era así, su familia era tan tranquila, algunos decían que no parecía su hijo, sacaba muy malas calificaciones. Pero para que sus papás no se dieran cuenta las falsificaba.. Era hijo único, jugaba futboll bien pero era mejor en atletismo, cuando lo veías correr parecía un correcaminos, sus piernas eran muy fuertes, sin embargo no era muy sociable y  lamentablemente usaba esa cualidad o don para correr tras los niños en busca de lunch o simplemente para molestarlos. Jack en su casa era amable, hacía acciones bondadosas cómo:  respetar a su mamá y a su papá, ayudaba a sus vecinos a pasear sus perros y sacar la basura,  inclusive  asistía al asilo de ancianos  a leer cuentos.  Pero esas conductas solo eran en su casa ya que dentro de la escuela sus acciones dejan mucho que desear…

 

Un día entró una niña nueva a su colegio, se llamaba Diana, Jack no le tomó importancia.  Pero lo que él no sabía es que ella era tan buena corriendo como él, de hecho había competido varias veces y ganado él primer lugar. Ella en su antigua escuela correteaba también a los niños, pero para jugar con ellos o ayudarles, es decir, utilizaba su don para hacer acciones positivas. Jack nunca imaginó que ese día cambiaría su vida. Era la hora del recreo y Diana sacó sus papas, las cuales eran las favoritas de Jack. Él las miró y comenzó a saborearlas, pensó que era cuestión de segundos para que se las quitara, reía por dentro imaginando cómo Diana ni siquiera sabría quién le quitó sus papas, de tan rápido que pasarían las cosas. El pobre Jack comenzó a estirar y calentar para correr a su máxima potencia, y de pronto comenzó a correr tras ella, pero para su sorpresa por más que se esforzaba no lograba alcanzarla, se sintió frustrado y sus piernas se empezaron a cansar, lo peor es que toda la escuela lo estaba viendo.  Y sucedió la tragedia, sus piernas ya no dieron más y sin más paró. Se sentó avergonzado en un rincón, sus lágrimas se mezclaron con su sudor, no podía creer lo que había pasado y más que todos presenciaron su derrota.  De repente escuchó una voz angelical que decía:  si te sirve de consuelo estaba a un segundo de rendirme, ella sabía que en el fondo eso no era real pero quería animar a Jack,  ya que sabía lo que se sentía no tener amigos. Aunque no lo crean en 2do de primaria, a Diana le costó mucho tener amigos. Jack dijo:  ¿Te estás burlando de mí? no para nada  contestó Diana, con una voz tranquila y amigable,  yo solo quería que tú sepas que así se sienten los niños cuando los molestas, bueno… ya ven te ayudo a levantarte. Al día siguiente Diana le ofreció a Jack ir con ella a su entrenamiento de atletismo, Jack al principio dijo que no, pero ella insistió hasta que lo logró. Diana y Jack comenzaron a hablar después de su clase. Jack le dijo a Diana que él se portaba así porque nunca fue bueno haciendo amigos, Diana le contestó a Jack que aunque no lo crea, ella se portaba igual pero luego entendió que no era la manera de convivir con otros. Le prometió que sería su amiga y lo ayudaría hacer amigos y a tener otras formas de expresar lo que sientía  sin lastimar a otros.  Poco a poco Jack iba siendo muy diferente, hasta que llegó un punto que aquel niño tan dulce y amistoso que era en casa, ahora lo era también en la escuela. Unos años después, Jack tenía muchos amigos. Diana no podía estar más feliz y orgullosa y  le dijo a Jack felicidades lo lograste y Jack le respondió sí gracias a ti.