Una batalla para las mujeres

Seudónimo: Princesa guerrera

Había una vez, hace 174 años, un reino antiguo donde la magia vivía sin límites. Sin embargo, también había probabilidades de guerra, pero el rey se lo ocultaba al pueblo y ellos, sin saber nada, se sentían tan felices que hacían fiestas de gala casi todos los días.

Los niños iban a la escuela contentos porque sabían que la educación era elemental como un camino hacia el éxito y las niñas se quedaban en casa con su madre para aprender a ser buenas esposas en el futuro. Todas, menos una; esa niña se llamaba Abi.  A Abi no le gustaba la idea de quedarse en la casa y hacer los quehaceres. Ella era una niña muy lista y sospechaba que iba a haber una guerra. Podía ver los pequeños detalles que los demás pasaban por alto, como por ejemplo, que nunca les permitieran salir de los límites del reino. Intentó convencer de la amenaza a sus padres, pero, como siempre, no le creyeron. Previendo el futuro, Abi quería entrenarse para ser una guerrera pero sus padres no se lo permitieron.

Con el tiempo creció y sucedió que estando un día en la plaza, ocurrió algo que cambió su vida. En ese justo instante, en ese segundo, un guardia del rey anunció que iban camino hacia la batalla la cual se libraría en ocho meses. La gente no sabía de lo que hablaba; resignado, el rey reconoció que corrían un gran peligro y que a pesar de que había intentado mantenerlos alejados de él, lo cierto es que no era capaz de protegerlos si no contaba con la ayuda de todo el pueblo. Furiosos, se pusieron en contra del rey por haberles mentido todos estos años, mas pasados unos días, por lo menos un hombre de cada familia se unió al ejército. Pero ese no fue el caso de la familia de Abi porque ella era hermana de un niño de ocho años que aún no podía sostener una espada, mucho menos ir a pelear.

Decidida, Abi se presentó como voluntaria mas todos la rechazaron y se burlaron de ella.  Su viejo padre, entendiendo por fin que había cometido un error al no creerle años atrás, la entrenó en secreto. Abi practicó hasta volverse una maestra de los cuchillos, las espadas y los abanicos mortales.

El tiempo pasó muy rápido y pronto llegó la hora de la primera batalla. Los soldados peleaban por su pueblo, su vida y su rey, pero no eran suficientes; además, las habilidades de los contrarios eran muy superiores.

De repente llegó una mujer misteriosa que con gran valentía, hizo lo que nadie se había atrevido a hacer: se enfrentó al abanderado enemigo hiriéndolo de muerte. Con esto, el ejército invasor se replegó y pudieron ganar la batalla.

De ahí en adelante, en cada enfrentamiento aparecía la guerrera desconocida que inclinaba la lucha a su favor.  Los hombres se dieron cuenta de que las mujeres deberían de ser más que amas de casa y empezaron a entrenarlas y a dejarlas pelear. Así, el pueblo se fortaleció más y no sólo ganaron la guerra, sino que se volvieron un pueblo fuerte, justo y unido.