Uzziel

Seudónimo: Hugo

Uzziel, así me nombraron mis papás, este es el nombre que escogieron. Siempre  me dijeron que desde que nací se notaba que yo iba a ser diferente, tal vez  especial. Siempre fui muy unido a mis padres y, tal como lo dijeron, cuando nací, yo  era diferente. y no me hubiera descrito como una persona especial antes de que  todo esto pasara.

Para decir verdad, mi comportamiento nunca fue totalmente normal. En la escuela  me describían como cínico y nunca me pude llevar bien con nadie ahí, eso me  ocasionó mucho rencor. La escuela de mi pueblo siempre ha sido muy pequeña, de  hecho, todo el pueblo lo es. Somos 300, mejor dicho éramos 300.

A los 8 años, empecé a estudiar en casa. Mi mamá me ayudaba y siempre me  repetía que nunca dejara que nadie pasara por encima de mí. Decía que esa era la  lección más importante. Mi día a día siempre era junto a mis papás, desayuno,  comida y cena. Ellos no salían de casa, se quedaban a cuidarme ya que les parecía  un poco peligroso que yo me quedara solo y siempre tenían mucho cuidado, nunca  entendí eso.

Hasta que una noche, mis papás tuvieron un compromiso y me dejaron solo en  casa. Esa noche no tenía mucho sueño así que me quedé despierto hasta tarde,  estaba en mi cuarto cuando empecé a escuchar que alguien gritaba mi nombre  desde mi closet, eran gritos raros, se escuchaban como recuerdos. Comencé a  acercarme pero abrí y no había nadie, sin embargo los gritos se escuchaban más  fuertes, empecé a buscar y a acercarme al ruido. Cuando me acerqué más, atrás de  toda mi ropa, encontré una puerta que estaba cerrada con botón pero  definitivamente de ahí provenían los sonidos.

Abrí y me encontré lo más horrible que pude haber visto en mi vida. Era un cuarto  con cadáveres de los niños desaparecidos de mi pueblo, el ruido había

desaparecido, en ese momento me di cuenta que nadie estaba gritando porque  todos estaban muertos. Era mi inconsciente tratando de llevarme a este cuarto. Me  quedé sin palabras, eran muchísimos niños, lo peor era que los cuerpos no estaban  sólo muertos sino que eran cuerpos torturados.

Lo primero que pensé es que habían sido mis papás, que ellos habían sido los  asesinos, aunque no sabía porqué escondían los cuerpos aquí ni porqué los  mataban. No entendía nada, la única cosa que pensé fue correr, correr lo más lejos  que podía y nunca regresar.

No podía pensar con claridad, pero lo peor es que estaba más impresionado porque  en realidad no estaba asustado como debería. Nunca lo podía decir en voz alta pero  ver a esos niños me transmitió paz, ver a esos cuerpos sin vida me transmitió un  sentimiento de alivio y de ¿felicidad? No lo podía creer, ¿estaba loco?

Decidí enfocarme en empacar lo necesario y salir de ese lugar, aunque sabía que  esos pensamientos me iban a perseguir para siempre. Agarré lo necesario, dinero  que les robé a mis papás y algo de comida y salí de ese lugar.

Algo sobre mi pueblo es que está ubicado al lado de un bosque muy grande, esa fue  mi única opción. Ese bosque siempre me transmitió paz, muchas personas del  pueblo ni se acercaban porque lo encontraban terrorífico pero a mí siempre me  pareció fascinante. Me adentré al bosque y mi primera tarea era encontrar un lugar  dónde quedarme ya que estaría ahí mucho tiempo, también necesitaba leña para  hacer una fogata y la necesitaba antes de que se hiciera de noche.

Cuando fui a buscar la leña, empecé a escuchar los mismos gritos, ¿cómo era eso  posible si ya no estaba en mi casa? Seguí la voz pero esta vez sí era alguien  llamándome en realidad. Sonaba a una voz de humano o algo parecido, no lo podía  distinguir, la voz venía de adentro de un árbol. Pensé que ahora sí me había vuelto  loco. ¿Los árboles hablándome?

Me asomé adentro de un árbol, lo escalé y me metí por un hoyo. Adentro era como  un refugio, había todo tipo de cosas para sobrevivir, parecía como una cama hecha  de ramas de árbol, era seguro que alguien vivían ahí. Lo verifiqué cuando escuché  mi nombre. Era un señor que extrañamente se parecía a mí. ¿Cómo era eso  posible? No entendía qué pasaba así que le pregunté ¿quién era?, ¿cómo sabía mi  nombre? La respuesta del señor me volvió loco, él me dijo que yo era su hijo.

No entendía nada, necesitaba respuestas y él me las dio. Me explicó, y en  ese momento todo dio sentido, que en realidad ese señor era mi papá. Mi madre  murió cuando yo nací. Él me explicó que en su juventud se dio cuenta que tenía una  enfermedad que lo afectaba por las noches, era un tipo de segunda personalidad y  esa personalidad tomaba el control de su cuerpo y por las mañanas no recordaba  nada de lo que había hecho, así que tuvo miedo cuando se quedó solo conmigo. Mi  papá temía que yo tuviera lo mismo, así que me dio en adopción con una familia  que no podía tener hijos, mis supuestos padres. Pensó que su plan había  funcionado, mientras se escondía en el bosque porque así no podía hacerle daño a  nadie, pero una vez que salió al pueblo por comida escuchó las noticias de los niños  desaparecidos y sabía que abandonar a su hijo no había servido porque la  enfermedad era por genética, él no sabía qué hacer. Empezó a gritar mi nombre y  me guió al bosque para poder encontrarlo. Bienvenido a la familia dijo mi padre, te  voy a ayudar a controlar esta enfermedad y nos cuidaremos el uno al otro para  siempre.

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Después de 5 años, su padre murió. Uzziel se quedó solo, no sabía qué hacer hasta  que encontró una ocupación. Trabajó duro todos los días, se paraba temprano y se  dormía tarde por hacer su trabajo en un hospital. Era personal de limpieza. Todos  los días luchaba por controlar su personalidad aunque a veces, ocasionalmente,  alguno que otro paciente del hospital moría repentina pero violentamente.