Vivir el presente

Seudónimo: Teresa Mendoza

Alguna vez te has preguntado: ¿Qué pasaría si lo que creemos, pensamos y deseamos, de un día para otro puede cambiar? Puede ser que existan detalles y descubrimientos en nuestras vidas, los cuales a veces uno no esperamos y mucho menos creemos que puedan suceder. Lo que sí podemos hacer es crear otro punto de vista, otra perspectiva como lo hicieron los personajes de esta historia.

En 1998 en la ciudad de México existía una señora llamada Trina ella estaba embarazada. Era guapa, sencilla, amable y vivía muy feliz con un perro llamado Punk y su esposo Felix. Él trabajaba mucho, era dueño de tiendas de ropa para mujeres y tenía una pasión por ser mejor cada día. También mejorar cada día la calidad de sus tiendas. Trina era una mujer a la que le gustaba pasar tiempo con su perro Punk, le encantaba leer diferentes libros sobre temas actuales. Era una mujer deportista, jugaba tenis casi todos los días y deseaba que cuando tuviera una hija o hijo pudiera jugar con el tenis lo cual a ella le encantaría. Trina deseaba que su hijo lograra ganar competencias e increíbles eventos profesionales de tenis. A Trina nunca le pasó por la cabeza que a su hijo no le gustara jugar o no pudiera.

Después de muchos años llegó el día en el que Trina y Felix esperaban tanto, el día en el que naciera su bebe. Fue hombre, los doctores anunciaron que era un bebe hermoso y gozaba de buena salud. Lo llamaron Erik. Pasaron los días y todo iba muy bien con Erik. Trina y Felix estaban muy felices, disfrutaban mucho estar con su hijo y les gustaba apapacharlo mucho. Prácticamente ellos estaban enamorados de su hijo Erik, era todo tierno y bonito. Pasó el tiempo y Trina estaba muy atenta, siempre al pendiente de Erik ya que era su primer hijo y quería que fuera muy especial en su vida. Cuando llegó el día en el que Erik cumplio un año lo festejaron mucho, todavía era chiquito, no hablaba, ni gateaba, ni caminaba. Trina y Felix trataban de enseñarle a gatear o caminar pero Erik no podía, cada vez que lo ponían en cuatro puntos Erik caía al piso completamente boca abajo como si no pudiese detenerse de ninguna forma, sus papás pensaban que lo que no tenía era fuerza porque está todavía chiquito pero igual trataban de seguir ayudando para que pudiera ya gatear y después caminar.

Unos meses después seguía sin poder gatear. Felix y Trina decidieron consultar un doctor que les pueda ayudar para saber qué estaba pasando. El doctor les pido que fueran a sacar radiografías sobre su cadera y piernas, porque dijo que se sentía algo raro a la hora de tocar la cadera de Erik. Trina y Felix estaban muy preocupados y nerviosos. Pasó una semana, llegaron los análisis de Erik. Volvieron a consultar al doctor. El doctor revisaba con paciencia las  imágenes de la radiografía. Hasta que llegó el momento en el que el doctor les dio la noticia: La cadera de Erik no se había desarrollado por completo lo cual no tenía solución. Lo trágico era que Erik no podía caminar por el resto de su vida. El doctor agregó que únicamente podría trasladarse de lugar en lugar con un aparato especial. Ante la noticia Felix y Trina lloraron con mucha tristeza. Nunca se imaginaron que eso podría pasar. Salieron del doctor sabiendo que su hijo Erik no podrá ni caminar, no podrá jugar tenis, incluso ni ir a la escuela como un niño normal.

Pasaron días de tristeza y debilidad. Felix y Trina se sentían en un sueño, no entendían lo que estaba pasando estaban tan débiles que no podían seguir sus vidas. Pasaron 2 semanas y regresaron al doctor. Ya que el doctor vio a Felix y Trina muy preocupados y tristes, el doctor les dijo que pase lo que pase siempre hay que estar con nuestro hijo tenga una discapacidad, esté físicamente diferente, o mentalmente, su hijo va a salir adelante y ustedes lo deben de apoyar, tranquilos. Ese mismo día Felix y Trina ya estaban más tranquilos con ganas de apoyar a su hijo con todo. El doctor les había recomendado una terapia para Erik, con esto él empezaría a utilizar su carrito y a realizar una serie de ejercicios.

Siete años después, Erik creció feliz y amado, logró salir adelante y aprendió perfectamente como usar su carrito electrico. Erik era muy feliz en la escuela y tenía muchos amigos que lo ayudaban y apoyaban. Él seguía yendo a su terapia mental y física. En todo este tiempo con el amor incondicional de sus papás logró desarrollar confianza en sí mismo y sentirse el niño más afortunado del mundo por estar vivo. Durante este largo tiempo le pasó muchas veces por la cabeza y se cuestionaba el porque no podía caminar, sus papas le explicaban pero fue muy difícil para él lograr entender porque no puede ser un niño cualquiera que puede jugar futball, basketball o andar en bicicleta. Su psicóloga le llegó a decir que hay veces uno no sabe lo que nos puede pasar y lo que puede cambiar de un segundo para otro, todo sucede por algo y hay que seguir adelante y ser felices.

Trina seguía jugando tenis y descubrió que podía jugar ping pong con su hijo Erik, lo cual él sí podía hacer ya que no necesitaba estar en movimiento. Pasó el tiempo en el que Erik ya logra aceptarse como es, su vida se le facilita con el tiempo. Felix y Trina están tranquilos y felices. Tuvieron dos hijos gemelos, recién nacidos los cuales salieron muy sanos y completos.

Es por ello que como al principio mencione estos personajes nos enseñan a que la vida puede cambiar de un momento a otro.

“Uno siempre debe luchar por salir adelante y nunca tratar de predecir momentos, cosas, personas, o hechos, envés siempre agradecer por donde estamos y lo que tenemos ahora”.